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Articulos Familia y Sociedad

Empecemos el año poniendo entusiasmo a nuestro matrimonio

Por Mtra. Elena Zapata
docente de la Maestría en Persona, Matrimonio y Familia.

¿Cuántos desean fortalecer sus matrimonios, con entusiasmo, con gozo, alegría y amor? Seguramente la respuesta es: ¡todos! Pues todos estamos llamados a vivir en paz, amarnos y fortalecernos el uno al otro.

La Real Academia Española define la palabra entusiasmo como: forma de exaltación del ánimo de una persona, por algún factor que nos motiva. Los griegos definían este sentimiento como “tener un Dios dentro de uno mismo”. En Nehemías 8,10 dice “El gozo de Dios es mi fortaleza”. Esto significa tener a un Dios vivo que nos da entusiasmo, una fuerza emocional tan poderosa en nuestras vidas que nos permite alcanzar las metas más grandes que nos podamos imaginar. Una persona con entusiasmo y motivación sorteará cualquier “montaña” que le pongan al frente, y logrará llegar.

Es muy triste ver muchos matrimonios viviendo aburridos, ofendiéndose, ignorándose, pendientes de los errores del otro para acosarle, criticarle hasta hacerle sentir culpable; es muy duro ver como esas actitudes destruyen el entusiasmo matrimonial impidiendo que los problemas se resuelvan.

En el matrimonio hay tantas montañas que pasar, pues los conflictos son parte de estas vivencias, por eso necesitamos motivarnos mutuamente, compartir los problemas, cada uno levantar el ánimo del otro, entusiasmarle; esto es fortalecer ese Dios vivo que hay dentro de su corazón porque es la forma más fácil de, primero, alcanzar las metas y, segundo, lograr juntos la victoria.

Animo a los esposos a luchar, aun cuando las cosas no vayan bien, aunque sintamos que no hay esperanza ante esta enfermedad, esta pérdida, esa situación económica, por favor ¡pónganle entusiasmo a su vida matrimonial!

Recordemos que acabamos de celebrar la presencia del Enmanuel: el Dios con nosotros, el que está ahí en nuestras alegrías y tristezas, el que vino a quedarse a nuestro lado. Entonces, como dice la canción: “no puede estar triste un corazón que alabe a Cristo”, pues un corazón lleno de su amor se fía en Él, en su poder que es capaz de ayudarnos en nuestra relación y en nuestra familia ante tantas fuerzas negativas que quieren destruirla.

La buena noticia es que el entusiasmo es contagioso: la neurociencia nos ha confirmado que en el cerebro tenemos neuronas espejo, encargadas de la empatía, la que nos permite contagiarnos con las emociones del otro. Esta es una sólida razón por la que, si uno de los cónyuges inyecta entusiasmo, el otro está llamado a dejarse influir por ese espíritu, dejándose impulsar por esa alegría, contagiarse de esa risa. El toque de humor en momentos difíciles nos da la fuerza para lograr la misión de amarnos los unos a los otros.

Anhelo con el alma que este nuevo año que recibimos Dios derrame en sus corazones grandes dosis de entusiasmo que los lleve a ser creativos para acabar con la rutina que es tan peligrosa, pues por desidia o egoísmo podemos matar el amor, ya que dejamos de hacer el bien por nuestro ser amado.

Feliz año 2023, lleno de citas para tomar un cafecito o un helado, interesantes lugares donde pasear el fin de semana… en suma abajo la rutina y ¡arriba el entusiasmo!


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