La “persona” en una organización

Cubas Benavides_FernandoConsidero que es imposible pensar en organizar o reorganizar cualquier institución, o área de trabajo si no se tiene claro el rol de la persona, y para poder entender este aspecto se debe poseer al menos una definición clara sobre ¿qué o quién es la persona?

“La persona humana es ‘alguien’ con libertad de actuación, poseedora de dignidad que le confiere derechos; al mismo tiempo es un ser corpóreo y espiritual, compenetrado en su unitotalidad, en un solo ser” (Sgreccia, 2009) y con capacidades, de donde se desprenden sus motivaciones. Es un sistema abierto capaz de lograr la perfección a base de autoconocerse y exigirse, buscando en el tiempo un perfil de excelencia, decidiéndose seguir por el bien.

En este sentido y según las afirmaciones de Chester Barnard “… la respuesta adecuada a esta pregunta es crucial, pues tratamos a las demás personas y a nosotros mismos de acuerdo con la idea que tenemos de lo que es el ser humano. Lo preocupante es que si no tenemos una idea acertada podemos acabar destruyéndola…”

Por otro lado, resulta importante considerar como las propias personas son culpables de lo bueno y de lo malo que pasa en una organización, por decirlo de alguna manera; es por eso que debemos tener un especial cuidado al momento de elegir con quien vamos a trabajar y deberá ser la preocupación más importante en la organización o área de trabajo, por ser las personas “el bien activo más valioso con el que una empresa puede contar”.

Un ejemplo donde se puede apreciar la importancia que se les da , es el tiempo dedicado a la evaluación o “concurso” para ingresar a trabajar en una institución: se hace un calendario, se evalúan expedientes, se hacen entrevistas y por lo general, se debe realizar en 15 días. Ahora, comparemos ¿cuánto tiempo se demora una empresa en adquirir un equipo de última generación valorizado en 2 millones de nuevos soles? Primero, se hace una propuesta que debe tener el visto bueno del director inmediato superior, luego el visto bueno del directorio en pleno; se cotizan proformas, se hacen las investigaciones respectivas, se analiza la producción que tendrá el equipo; en cuánto tiempo se recuperará el gasto, y si el banco puede ayudar… En este proceso, pasaron 2 a 3 meses, considerando el menor tiempo. Entonces preguntémonos ¿estoy considerando a la persona como lo más importante en mi institución?

Antes de responder, se debería pensar en lo siguiente: la persona que vamos a evaluar ¿dónde va a laborar?, ¿qué tarea se le va asignar?, ¿cuáles son sus necesidades?, ¿cuánto le podemos ofrecer (económicamente hablando)?, ¿cuánto tiempo deseo que trabaje en la empresa (para analizar la inversión)?, ¿qué aspiraciones tiene?, ¿tiene familia o no?; además, percibir su interés de crecimiento personal y profesional, si está acorde con el crecimiento institucional y por último, se debe tener en cuenta sus talentos. Ahora bien, posterior a estas reflexiones se puede responder si la empresa cuenta con criterios claves al momento de elegir, entonces será consecuente con el concepto que tiene sobre ella.

A todo esto, hay que añadir la existencia de áreas denominadas “Dirección de Personas” en las instituciones, las cuales no solamente tienen funciones de gestión administrativa, sino que representan áreas clave para el crecimiento y sostén de una organización que piensa en trabajar a mediano y largo plazo, con estrategias específicas para cumplir objetivos trazados. Al llegar a este punto, es importante ser como nuestra universidad, que consciente de este tema, va capacitando a sus trabajadores para que sean mejores personas, a través de cursos que ofrece el Instituto de Matrimonio y Familia, el Instituto Persona y Cultura y el Centro de Investigación en Bioética. Son también los decanos, directores de Escuela y de Departamento, los que deben asumir este rol; tener bien claro la definición de persona, las necesidades materiales, cognitivas y afectivas, que como institución debemos cubrir, la motivación que debemos mantener y la preocupación permanente por seguir formando a nuestros profesores en lo académico y en lo personal.

Para terminar, debemos saber que ser parte de una organización es SER la organización. Seamos todos USAT.