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><channel><title>Facultad de Humanidades &#187; Articulos</title> <atom:link href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/category/articulos/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" /><link>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades</link> <description>Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo</description> <lastBuildDate>Mon, 16 Jan 2012 18:59:57 +0000</lastBuildDate> <language>en</language> <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod> <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency> <generator>http://wordpress.org/?v=3.2.1</generator> <item><title>La Fiesta del Corpus Christi</title><link>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/la-fiesta-del-corpus-christi/</link> <comments>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/la-fiesta-del-corpus-christi/#comments</comments> <pubDate>Thu, 30 Jun 2011 19:37:29 +0000</pubDate> <dc:creator>lperez</dc:creator> <category><![CDATA[Articulos]]></category><guid
isPermaLink="false">http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/?p=808</guid> <description><![CDATA[Del misterio pascual nace la Iglesia. Precisamente por eso la Eucaristía, que es el sacramento…]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p
style="text-align: justify"><a
rel="attachment wp-att-809" href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/la-fiesta-del-corpus-christi/attachment/elkysegura-236x300/"><img
class="alignleft size-full wp-image-809" src="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/files/2011/06/Elkysegura-236x300.jpg" alt="" width="188" height="258" /></a>Del misterio pascual nace la Iglesia. Precisamente por eso la Eucaristía, que es el sacramento por excelencia del misterio pascual, <em>está en el centro de la vida eclesial</em>. Se puede observar esto ya desde las primeras imágenes de la Iglesia que nos ofrecen los <em>Hechos de los Apóstoles</em>: «Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones» (2, 42). La «fracción del pan» evoca la Eucaristía. Después de dos mil años seguimos reproduciendo aquella imagen primigenia de la Iglesia. Y, mientras lo hacemos en la celebración eucarística, los ojos del alma se dirigen al Triduo pascual: a lo que ocurrió la tarde del Jueves Santo, durante la Última Cena y después de ella.</p><p
style="text-align: justify">El beato Juan Pablo II en su encíclica <em>Ecclesia de Eucharistia, </em>señala: « La institución de la Eucaristía, en efecto, anticipaba sacramentalmente los acontecimientos que tendrían lugar poco más tarde, a partir de la agonía en Getsemaní [...]. La sangre, que poco antes había entregado a la Iglesia como bebida de salvación en el Sacramento eucarístico,<em> comenzó a ser derramada</em>; su efusión se completaría después en el sacrificio de la Cruz, convirtiéndose en instrumento de nuestra redención» (n, 3).</p><p
style="text-align: justify">La Iglesia vive de la Eucaristía y, a lo largo del tiempo, ella ha sabido reafirmar su fe y devoción en la presencia real y sacramental de Jesucristo. El Papa Benedicto XVI, en su exhortación apostólica, <em>Sacramentum caritatis, </em>nos recuerda: «La fiesta del Corpus Christi nació con la finalidad precisa de reafirmar abiertamente la fe del pueblo de Dios en Jesucristo vivo y realmente presente en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía». (n, 1).</p><p
style="text-align: justify">Este año la fiesta del Corpus Christi se celebrará el domingo 26 de junio. En nuestra ciudad de Chiclayo, el lugar de la celebración volverá a ser el estadio Elías Aguirre. La expectativa de la feligresía es grande, pues cada año el número de participantes crece: familias, movimientos eclesiales, escuelas, universidades, niños, jóvenes, adultos, todos formando un sólo  pueblo, nos reuniremos una vez más para adorar, alabar y dar públicamente las gracias al Señor.</p><p
style="text-align: justify">Un aspecto constitutivo de esta fiesta es <em>caminar con el Señor</em>. Es la realidad manifestada por la procesión, que viviremos juntos después de la santa Misa, como una prolongación natural de la misma, avanzando tras Aquél que es el Camino. Con el don de sí mismo en la Eucaristía, el Señor Jesús nos libera de nuestras “parálisis”, nos vuelve a levantar y nos hace dar un paso adelante, y luego otro, y de este modo nos pone en camino, con la fuerza de este Pan de la vida.</p><p
style="text-align: justify">Los cristianos tenemos experiencia que la fuerza del sacramento de la Eucaristía va más allá de los muros de nuestras iglesias. En este sacramento, el Señor se encuentra siempre en camino hacia el mundo. Este aspecto universal de la presencia eucarística se muestra en la procesión de nuestra fiesta. Llevamos a Cristo,  presente de modo sacramental en la Eucaristía, por las calles de nuestra ciudad. Encomendamos a su infinita bondad, estas calles, estas casas, nuestro trabajo, nuestra vida cotidiana. <em></em></p><p
style="text-align: justify">El Papa Benedicto XVI nos exhorta: « ¡Que nuestras calles sean calles de Jesús! ¡Que nuestras casas sean casas para él y con él! Que en nuestra vida de cada día penetre su presencia. Con este gesto, ponemos ante sus ojos los sufrimientos de los enfermos, la soledad de los ancianos, la esperanza de los jóvenes, las tentaciones, los miedos, toda nuestra vida» (<em>Corpus Christi</em>, 2006).</p><p
style="text-align: justify">La procesión quiere ser una bendición grande y pública para nuestra ciudad: Cristo es, en persona, la bendición divina para el mundo. Ven y participa de la fiesta del Corpus Christi. Ven y juntos cantaremos en la procesión: <em>Amigo, ¡Soy amigo!/ A tu mesa me sientas Señor como amigo/ Amigo, ¡Soy amigo! Me repartes tu vino y tu pan como amigo.</em></p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/la-fiesta-del-corpus-christi/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Relativismo y Educación (Dr. Elky Segura González)</title><link>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/relativismo-y-educacion-dr-elky-segura-gonzalez/</link> <comments>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/relativismo-y-educacion-dr-elky-segura-gonzalez/#comments</comments> <pubDate>Mon, 13 Dec 2010 19:59:13 +0000</pubDate> <dc:creator>lperez</dc:creator> <category><![CDATA[Articulos]]></category><guid
isPermaLink="false">http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/?p=470</guid> <description><![CDATA[Un problema implícito en la mente de muchos alumnos y que condiciona profundamente su…]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p><a
rel="attachment wp-att-916" href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/relativismo-y-educacion-dr-elky-segura-gonzalez/attachment/elkysegura-2/"><img
class="size-full wp-image-916 alignleft" src="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/files/2010/12/Elkysegura-2.jpg" alt="" width="236" height="300" /></a></p><p
style="text-align: justify">Un problema implícito en la mente de muchos alumnos y que condiciona profundamente su aprendizaje es el tema de la verdad. El hombre contemporáneo  considera que la verdad es relativa a cada uno, a cada sociedad y época. Cada uno tiene su propia verdad sobre las cosas y, por lo tanto, todos los juicios, incluso opuestos sobre lo mismo, son legítimos y verdaderos.</p><p
style="text-align: justify">En virtud de lo anterior, la educación se reduce a una mera exposición de las diversas ideas y doctrinas, sin hacer juicio crítico de las diversas posiciones. El “buen profesor” tolerante y autoritario, sería aquel que expone la lección sin tomar posición alguna, dejando al alumno la elección de lo que le parezca. Ahora bien, la implícita negación de la verdad que subyace en el relativismo tiene como efecto primario que el hombre ya no busque la verdad. En efecto, no se puede buscar y amar intencionalmente lo que en realidad no existe.</p><p
style="text-align: justify">En este contexto, el quehacer educativo pierde eficacia. Si el profesor enseña en términos relativistas, el alumno en realidad no lo toma en serio: lo afirmado por el docente no será más que “otra opinión”. Por otra parte, el profesor relativista al carecer de convicción por “algo” verdadero, no persuade a su auditorio: la clase se convierte en un trámite tedioso y escéptico de información.</p><p
style="text-align: justify">En el ámbito social, el relativismo debilita la democracia, incluso puede convertirla en  totalitarismo solapado. En efecto, si no existe la verdad, entonces no hay ni bien ni mal, y, el contenido de las leyes civiles es determinado por consenso democrático en razón de la conveniencia de las mayorías. En la actual democracia relativista la “opinión mayoritaria” es manejada de hecho por los grupos de poder. Así, en una sociedad se establece como lícito todo aquello que quiere el grupo de poder. El totalitarismo, considerado como ejercicio violento de la autoridad, instaura en la sociedad el domino del más fuerte, y con ello se hace atropello sistemático y legal a los derechos humanos más fundamentales: Se legaliza el aborto, el matrimonio de homosexuales, la eutanasia, etc.</p><p
style="text-align: justify">La consecuencia totalitaria del relativismo también se advierte en la educación. Negada la verdad objetiva ya no puede haber propiamente educación de la persona. Ciertamente, como lo más propio de la persona es la capacidad de dirigirse libremente a su propio bien, y esto supone que pueda conocer por sí misma la verdad sobre ello, si no existe la verdad ya no hay un bien objetivo de la persona que la educación deba procurar. La educación termina siendo capacitación de los individuos en “habilidades” y “técnicas” en orden a su utilidad práctica para los requerimientos de la sociedad. En la educación el fin ya no será la formación de la persona en cuanto tal, sino otra cosa: un cierto estado de cosas en la sociedad en orden a lo cual la persona sirve como medio de producción. Del mismo modo, en los últimos decenios el escepticismo y nihilismo también han llegado a afectar el quehacer educativo: En los niveles académicos se difunde el “pensamiento débil”, ocasionando consigo el “desencanto por la verdad”; se acentúa cada vez más entre los profesores la desmotivación y la frustración en la tarea educativa; se asiste a una pérdida del sentido de la educación estrictamente ligada al extravío de los valores; se hace cada vez más difícil transmitir de una generación a otra algo válido y cierto, reglas de comportamiento, objetivos creíbles en torno a los cuales construir la propia vida.</p><p
style="text-align: justify">No obstante todas las dificultades, sabemos que éstas no son insuperables. Es necesario redescubrir, en medio de las sombras, los fundamentos y las bases esenciales del quehacer educativo. Benedicto XVI en su carta <em>Sobre la tarea urgente de la educación,</em> afirma: «Cuando vacilan los cimientos y fallan las certezas esenciales, la necesidad de esos valores vuelve a sentirse de modo urgente; así, en concreto, hoy aumenta la exigencia de una educación que sea verdaderamente tal»<a
href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/wp-admin/#_edn1">[i]</a>.</p><p
style="text-align: justify">La cuestión que se plantea ahora es: ¿Cuál es esa educación? ¿Qué exigencias comunes debe tener la educación para ser llamada auténtica? Sin lugar a dudas, una educación auténtica se construye sobre los cimientos de los primeros principios epistemológicos, los cuales tienen como referente común el hecho que la persona humana tiene capacidad de conocer la realidad en cuanto tal, es decir, es sujeto capaz de la verdad.</p><p
style="text-align: justify"><em> </em></p><p
style="text-align: justify">La USAT, tiene como principio esencial la búsqueda de la verdad. Como comunidad académica se apoya en el  presupuesto que el ser humano es capaz de conocer y seguir la verdad. Del mismo modo, reconoce que la educación es la actividad formativa por antonomasia, pues, sólo a través de ella se puede conservar y comunicar el “saber superior”. Por tal motivo, nuestra Casa de estudios actualiza día a día su compromiso de educar en la verdad, que es el camino seguro para salir de la crisis del relativismo y, así, continuar con la misión de formar personas y mejores profesionales.</p><hr
size="1" /><p
style="text-align: justify"><a
href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/wp-admin/#_ednref1">[i]</a> Benedicto xvi, <em>Carta a la diócesis y a la ciudad de Roma sobre la tarea urgente de la educación</em>, Librería Editora Vaticana, Ciudad del Vaticano 21 de enero 2008.</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/relativismo-y-educacion-dr-elky-segura-gonzalez/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>La excelencia de la Educación (Dr. Elky Segura González)</title><link>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/la-excelencia-de-la-educacion-dr-elky-segura-gonzalez/</link> <comments>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/la-excelencia-de-la-educacion-dr-elky-segura-gonzalez/#comments</comments> <pubDate>Mon, 13 Dec 2010 19:57:37 +0000</pubDate> <dc:creator>lperez</dc:creator> <category><![CDATA[Articulos]]></category><guid
isPermaLink="false">http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/?p=467</guid> <description><![CDATA[Ninguna otra tarea como la educación se ocupa tan directa y necesariamente de la persona…]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Ninguna otra tarea como la educación se ocupa tan directa y necesariamente de la persona humana. Otras tareas y otros saberes encuentran también a la persona humana en algún momento de su discurso práctico o teórico; pero la educación se topa con ella en su mismo comienzo, pues es una actuación humana, tanto por parte de quien enseña como de quien aprende; y lo humano, considerado en su más profunda realidad, se resuelve en la persona. Todo lo que somos, lo que tenemos y lo que queremos se sintetiza en la vida personal de cada uno. Por eso la persona cobra carácter absoluto de fin respecto de nuestras acciones. La persona no tiene un valor de medio: no es elemento o valor de cambio para nada, pues es “lo más perfecto en toda la realidad” (Tomás de Aquino, <em>S. Th.</em> I, q. 29, a. 3).</p><p>Obviamente, cuando se dice que la persona es lo más perfecto de toda la realidad, implica explicar las características de este ser perfecto. Así un análisis fenomenológico del ser personal nos muestra que es un ser subsistente, abierto a toda realidad, un ser inteligente y libre, con interioridad e intimidad, una realidad irrepetible, con capacidad de auto-poseerse y donarse a los demás.</p><p>El número de las características del ser personal es aún mayor, pero en este artículo no es posible explicar cada una de ellas. Solamente me detengo en una: la persona humana es un ser <em>irreductible</em>. Esto significa que no puede reducirse a nada superior a ella y por ello, resulta <em>incognoscible</em> en sí misma. Por experiencia sabemos que los actos teóricos de la inteligencia conocen asuntos universales y necesarios de la naturaleza humana, pero la intimidad de las personas desborda su alcance. Si la dignidad humana es patrimonio de cada persona, se implica que ella radica en su más profundo interior, esto es en su <em>intimidad</em>, que resulta así constitutiva de su ser nuclear. La incapacidad de la inteligencia teórica para conocer dicho núcleo personal, nos lleva a la conclusión que la educación sólo puede ser una <em>ayuda</em> para el perfeccionamiento personal, pues nunca se alcanza en la acción pedagógica el núcleo personal de cada uno.</p><p>Aquí radica la <em>dificultad intrínseca de la educación</em>: no poder acceder de modo completo a su objeto, ni teórica ni prácticamente, y sin embargo no poder dejar de considerarlo como último referente real de su actuación. Leonardo Polo, en su obra “<em>Ayudar a crecer</em>”, sostiene que la persona humana es un sistema holístico completo, y su estudio y comprensión reclama no olvidar la dualidad <em>unidad-diversidad</em> de esta esencia sistémica. La unidad es lo propio de todo ser vivo, pues la vida se realiza como integración de órganos o partes diversas. En la persona humana dicha unidad se realiza en la intimidad de su ser; por lo tanto, en la medida en que la educación pretende humanizar a su sujeto, debe referirse necesariamente a esa unidad íntima que lo constituye como persona. Sin embargo, la experiencia muestra que el educador no puede acoger y comunicarse más que con manifestaciones parciales y acciones particulares de la unidad personal del educando.</p><p>La cuestión que surge es ¿puede resolverse prácticamente este problema? En rigor, no es posible. Todo maestro sabe, por experiencia propia, que jamás agotará el conocimiento de la interioridad de su discípulo. El educando jamás se deja asir completamente y aquí radica la excelencia de su dignidad. Dicha dignidad se acredita como de orden superior a cualquier intento de injerencia o manipulación. Y en esta realidad se funda el valor eminente de la educación.</p><p>De la suprema dignidad de la persona humana resulta la excelencia de la educación. Así la tarea de educar es excelente, no por su eficacia productiva, sino por <em>su objeto propio, que es la persona humana</em>. Respecto de otras actividades humanas, cabe hablar de producción, de elaboración, en suma de resultados de actividad. En cambio, cuando se habla de educación el referente principal es el <em>ser </em>de la persona humana que tiene un fin intrínseco de perfección.</p><p>Por eso en la educación cabe decir que, en cierto sentido, el resultado ya está dado en el principio: el resultado no puede ser otro que la condición personal del educando. En educación no cabe hablar de producción, sino de <em>formación</em>; pues como señala F. Altarejos en <em>Educación y felicidad</em> (1986,17): «se trata de dar forma a lo ya formado, no en cuanto formado, sino en cuanto incompletamente formado». La atención a la condición personal del ser humano proporciona inmediatamente la más saludable y veraz orientación al quehacer educativo. Hablando propiamente, el educador <em>no forma</em> al educando, sino que éste <em>se forma</em> con la ayuda coadyuvante del educador. El educador no puede producir ni obtener personas; esto sería negar su dignidad esencial. El educador sólo puede cooperar en la plenificación de la condición personal del educando: sólo puede propiciar o fomentar su formación.</p><p>Según esta tesis, la enseñanza es fundamentalmente una <em>ayuda</em> y el maestro, por tanto causa coadyuvante de la formación del educando. La enseñanza consiste en una cooperación que tiene como supuesto la operación del discípulo. Aprender no es, por tanto, un puro recibir, sino una verdadera acción que el educando ejerce con el auxilio o concurso del maestro. El principio de crecimiento radica en el educando. Ésta es la primera nota a destacar en la formación de la personalidad humana. Todo lo que el maestro hace es ayudar al discípulo, confortarlo, poner a su disposición los medios que necesita para que él mismo, usándolos y no simplemente recibiéndolos, alcance la verdad que se le enseña.</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/la-excelencia-de-la-educacion-dr-elky-segura-gonzalez/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Libertad y Educación (Dr. Elky Segura González)</title><link>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/libertad-y-educacion-dr-elky-segura-gonzalez/</link> <comments>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/libertad-y-educacion-dr-elky-segura-gonzalez/#comments</comments> <pubDate>Mon, 13 Dec 2010 19:50:09 +0000</pubDate> <dc:creator>lperez</dc:creator> <category><![CDATA[Articulos]]></category><guid
isPermaLink="false">http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/?p=460</guid> <description><![CDATA[Una de las cuestiones más fundamentales al interno de la pedagogía moderna es la relación…]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Una de las cuestiones más fundamentales al interno de la pedagogía moderna es la relación existente entre libertad y educación. En los inicios de la modernidad uno de los primeros en afrontar esta cuestión fue J.J. Rousseau. Los principios pedagógicos del filósofo ginebrino se resumen en su marcado individualismo vinculado estrechamente a su naturalismo.</p><p>Para J.J. Rousseau, lo mejor del hombre es lo que de natural hay en él; lo peor, procede de la misma relación humana y de sus resultados: costumbres, instituciones sociales, creencias, etc. Por este motivo, la tarea educativa consiste esencialmente en influir lo menos posible en el educando: es la educación <em>negativa</em>. En expresión del propio Rousseau, la primera educación debe ser puramente negativa, y consiste no en enseñar la virtud y la verdad, sino en preservar al educando del vicio y del error. El gran perjuicio que puede hacerse a un niño es educarle positivamente, pues con ello, en realidad, están conformándose hábitos de dependencia de los otros<a
href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/wp-admin/#_edn1">[1]</a>.</p><p>Según estos presupuestos, para que la vida sea realmente humana, el individuo debe desarrollar eficazmente su autonomía e independencia. La plenitud del hombre se mide en el ejercicio de su libertad individual y absoluta; pero esta libertad se entiende sólo como autonomía en la acción: tanto más libre se es, cuanto menos se necesita de los demás. Toda acción educativa, pues, debe orientarse por la pauta del individualismo autónomo. Cuando no se obra así, se está socializando al individuo; se le está acostumbrando a depender de otros y, por tanto, sofocando su libertad del modo más radical.</p><p>Siguiendo estas ideas, podría pensarse que se está educando a un ser antisocial: la formación de las personas en un individualismo tan feroz llevará a la desintegración de la sociedad; sin embargo, no es así en el pensamiento de Rousseau. Para el filósofo ginebrino sólo se trata de la fase inicial. Se pretende educar en un radical individualismo, de modo que la voluntad particular pueda realizarse sin contratiempos. Así, y sólo así, cuando se haya logrado el pleno autodominio mediante la plena autonomía podrán los hombres entregar la respectiva voluntad particular a la voluntad general. Porque la sociedad que desea Rousseau no es un conglomerado de individualidades radicales, sino al contrario, un ámbito de vida donde se anule la afirmación y el deseo particular. De esta forma, se está educando con un sentido que luego deberá subvertirse completamente cuando se tenga que construir la sociedad<a
href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/wp-admin/#_edn2">[2]</a>.</p><p>Rousseau no dice nada sobre cómo se realizará esto; da por supuesto que, si se logra lo primero (la auto-posesión plena de la voluntad particular), se realizará espontáneamente lo segundo (la entrega absoluta e incondicional a la voluntad general). Aquí está la dimensión utópica de su pensamiento. No obstante, el legado que deja Rousseau a la posteridad es la concepción de la educación como medio para conseguir la <em>autenticidad</em> de la persona, que significa ser “dueño absoluto” de sí mismo. Lo importante no es estar de acuerdo con la realidad, sino con mi propia conciencia. Lo importante no es ser bueno o lo contrario, sino ser <em>auténtico</em><a
href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/wp-admin/#_edn3">[3]</a>.</p><p>El educador actual conoce este talante rousseauniano en tantos jóvenes y adolescentes. Ante la reflexión conjunta sobre algún aspecto erróneo de la conducta del joven, no es extraño oír de diversos modos algo así: “si me equivoco, por lo menos, me equivoco yo”. Se reconoce que puede haber error; más aún, se presiente que muy posiblemente lo hay. Pero si me equivoco yo, si el fallo no viene de la influencia de otro, sino de mí; si soy yo el que yerra, por lo menos soy yo. Y si soy yo, aunque me equivoque, algo tengo: aún en el error, soy yo y no otro; soy <em>auténtico</em>. Por lo contrario, si no me equivoco pero es por el consejo o gobierno de otro; si hago el bien, pero no me dice nada; si acierto en mi conducta, pero no soy plenamente yo, entonces soy <em>inauténtico</em>, no me realizo a mí mismo, y mi conducta no vale, aunque sea buena.</p><p>Conocemos las consecuencias educativas y morales que ocasiona esta actitud. Tal posición no tiene en cuenta el carácter relativo de la libertad, fruto de la finitud humana. Antonio Millán-Puelles nos la recuerda cuando afirma que la libertad en un ser limitado o relativo es, necesariamente, una libertad limitada o relativa: Por tanto, la libertad que el hombre puede tener no consiste en una completa independencia, sino tan sólo en que puede darse dentro de los límites impuestos por el ser mismo del hombre<a
href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/wp-admin/#_edn4">[4]</a>.</p><p>Los límites más inmediatos de la libertad humana dimanan de la condición física de la naturaleza humana; el cuerpo es la primera fuente de limitaciones para la libertad personal que debe ceñirse, por ejemplo, a las exigencias de las funciones metabólicas. Pero, además nuestra libertad es una libertad finita, no solamente porque está limitada por el mundo físico, sino también porque está “situada”, es decir, porque inevitablemente tiene que contar con los demás<a
href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/wp-admin/#_edn5">[5]</a>. La libertad no puede desplegarse hacia el vacío; la acción libre tiene como referente próximo o remoto, otra acción libre ajena con la que debe conjugarse. Esta permanente situación de la libertad es esencial para la educación: la enseñanza, actividad deliberada y libre del docente, reclama la acción formativa (radicalmente libre) del educando; sin la concurrencia de ambas libertades es imposible la educación<a
href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/wp-admin/#_edn6">[6]</a>.</p><p>La libertad humana es relativa, situada y, aún más, es defectible. La experiencia nos dice que puede errar en su realización. La libertad es condición de la excelencia humana, pero también es carga gravosa para el ser que debe realizarla. Y en este sentido Antonio Millán-Puelles sostiene que el hombre necesita “aprender a ser lo que es”, necesita ser educado de modo positivo para que así pueda conformar su libertad con sus propias exigencias naturales<a
href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/wp-admin/#_edn7">[7]</a>.</p><p>Gracias a las virtudes, la persona busca los bienes a los que está naturalmente inclinada, no de cualquier manera, sino de suerte que se integren en el bien de la persona como totalidad. Esta integración no es forzada, extraña o contraria a la naturaleza humana, pues en ella ya están incoadas las virtudes. Millán-Puelles, siguiendo el pensamiento de Tomás de Aquino, considera que las virtudes están por naturaleza en el hombre de modo aptitudinal e incoativamente. Por eso, el obrar virtuoso, que ya está latente en la misma naturaleza de la persona, es el obrar más natural y humano. Las virtudes, lejos de anular las inclinaciones esenciales de la persona, las encauzan de modo verdaderamente humano. Las virtudes hacen que reine entre las diversas potencias operativas el orden, la unión y la armonía que corresponde a la naturaleza humana, inclinando a cada una de ellas a su fin propio, a su operación perfecta. La consecuencia de esta armonía es que la conducta virtuosa se realiza con facilidad, perseverancia y gozo.</p><p>La esencia de la libertad no consiste en que la voluntad sea indiferente para poder elegir entre el bien y el mal, sino en el dominio de los propios actos, en la capacidad de dirigir la propia acción hacia el bien total de la persona humana. Esta libertad puede crecer: En la medida en que progresa el conocimiento de la verdad y el amor al bien, aumenta el dominio sobre la acción.</p><p>Las virtudes perfeccionan a la inteligencia y a la voluntad para realizar obras buenas. Pero además, una vez que estas facultades alcanzan un cierto grado de perfección, quedan capacitadas para realizar actos todavía mejores, más perfectos que los anteriores, contribuyendo al <em>perfeccionamiento de la libertad</em>. La educación en la vida moral es, por tanto, un constante progreso en el conocimiento de la verdad y en el amor al bien, un continuo crecimiento en humanidad, que tiene como consecuencia la felicidad propia y la de los demás.</p><p> </p><hr
size="1" /><a
href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/wp-admin/#_ednref1">[1]</a> Jean Jacques Rousseau, <em>Emilio o De la educación</em>, libro II.</p><p><a
href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/wp-admin/#_ednref2">[2]</a> Francisco Altarejos, <em>D</em><em>imensión ética de la educación</em>, EUNSA, Pamplona 2002, 140.</p><p><a
href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/wp-admin/#_ednref3">[3]</a> <em>Ivi</em>, 141.</p><p><a
href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/wp-admin/#_ednref4">[4]</a> Antonio Millán-Puelles, <em>Léxico Filosófico, </em>Rialp, Madrid 1984, 397.</p><p><a
href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/wp-admin/#_ednref5">[5]</a> Francisco Altarejos – Concepción Naval, <em>Filosofía de la educación</em>, EUNSA, Pamplona 2004, 129.</p><p><a
href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/wp-admin/#_ednref6">[6]</a> Antonio Millán-Puelles, <em>La formación de la personalidad humana</em>, Rialp, Madrid 1983, 131.</p><p><a
href="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/wp-admin/#_ednref7">[7]</a> <em>Ivi,</em> 62.</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/libertad-y-educacion-dr-elky-segura-gonzalez/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>El deleite de enseñar (Prof. Víctor Hugo Palacios Cruz)</title><link>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/el-deleite-de-ensenar-prof-victor-hugo-palacios-cruz/</link> <comments>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/el-deleite-de-ensenar-prof-victor-hugo-palacios-cruz/#comments</comments> <pubDate>Mon, 13 Dec 2010 19:41:39 +0000</pubDate> <dc:creator>lperez</dc:creator> <category><![CDATA[Articulos]]></category><guid
isPermaLink="false">http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/?p=456</guid> <description><![CDATA[Era pequeño, cabía en los brazos de mi padre, y él me sentó una noche…]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Era pequeño, cabía en los brazos de mi padre, y él me sentó una noche en la inmensa cama de su cuarto y me pidió que le contase una historia. Recuerdo que en mi invento había un dinosaurio; recuerdo que yo decía “y luego”, “y luego, “y luego”. De pronto, mi papá no me interrumpió sino que inadvertidamente se instaló en mi relato, me miró con afecto y dijo: “dices varias veces «y luego», pero también podrías decir «después», «seguidamente», «más tarde»…” Y proseguí mi fantasía que debió terminar con mi sueño a su lado. Aquella noche no me contaron un cuento para dormir, aprendí que amar es también enseñar a estar solo, prepararse para cuando no se esté más en casa y la vida tenga que seguir.</p><p>            Para un niño todo es nuevo: lo inusual es lo común y lo común lo extraño. Fueron precisos tantos años para que me diera cuenta de que esa noche había descubierto la existencia de la palabra y adquirido para siempre una conciencia del lenguaje que me depararía los placeres de la lectura y esta terquedad de escribir. Pero al tacto y la delicadeza con que mi padre observó lo que decía, debo algo más: la dedicación a un oficio que me abruma y me fascina, que me entrega los goces del encuentro y me desconcierta como un suceso sobrehumano e inexplicable.</p><p>            Descubrí que la vida es una aventura que está en manos de uno mismo, que nadie debe interferir en ella o suplantar nuestros pasos. Era como si aquella vez papá dijera: “aunque seas mi hijo y yo, además, un profesor, me limito a proponerte algo que creo que te puede ayudar, pero que tú eres libre de aceptar o no”.</p><p>            ¿Qué derecho tenemos a que un público nos preste atención? ¿Qué asegura que seamos más sabios que otros que podrían ocupar nuestro lugar? ¿Lo que enseñamos realmente “lo sabemos”? ¿Merecemos que nos llamen “maestros”?</p><p>            Enseñar es temblar antes de iniciar una clase, sentir miedo de fallar en esa larga representación que ejecutaremos ante los demás. Tener pánico de que nos falle la voz, nos falte la palabra o nos rehúyan las ideas justo en el pasaje al que llegamos por obra de una pregunta inusitada.</p><p>Enseñar es sentir el vértigo de dirigir una obra colectiva y llevar a unos corazones a través de universos que atraviesan sin moverse de sus sillas. Avistar rostros que modulan una confusión que nos conmueve y reclama nuestro auxilio, que nos recuerda un poder que ignorábamos tener. Contemplar también la fisonomía de la comprensión y la curiosidad, la energía del espíritu afluyendo en gestos que confirman que nos comunicamos, que compartimos el sendero. Que no estamos solos.</p><p>            Afligirse ante el resultado de una desidia o la inutilidad de un esfuerzo. Saltar de dicha ante la nota aprobatoria obtenida por vez primera por quien repetía la asignatura y emprendía al fin el vuelo, trazando en el aire el ejemplo de la perseverancia, esa esperanza que hace resplandecer al ser humano, más notable que el triunfo del talentoso que aprende sin demora.</p><p>            Seguir escuchando fuera de clase, continuar con un café las reflexiones del pasillo. Volverse, sin advertirlo, el fiable depositario de unas confidencias y ver que quienes se han vuelto nuestros amigos regresan para anegar nuestra mesa con sus lágrimas o alumbrar las paredes con sus alegrías.</p><p>Descubrir que la autoridad no se gana intimidando, irguiéndonos perfectos y distantes. Que la seriedad no está reñida con el buen humor y que anteponer el aprecio y la cortesía vuelve hospitalario hasta el salón más humilde. Enseñar es comunicar, ver que el habla y el trato son los únicos medios por los que entregamos nuestros pensamientos; que la cordialidad facilita la inteligencia. Humillar o despreciar a alguien es como pisotear el alumno que fuimos, olvidar que todos somos hijos, seres precarios tanteando unos sueños; creer que quien muestra una debilidad ha incurrido en lo indigno y no merece ayuda alguna. Es como estar dispuestos a que nos dejen totalmente solos el día en que también trastabillemos.</p><p>Enseñar es, por ejemplo, decir al hablar del amor que querer a alguien es destacarlo entre los otros, lograr que se sienta acogido, brindarle la certeza de existir, permitirle conocerse a sí mismo, enaltecer, recrear su ser… y súbitamente escuchar: “profesor, entonces amar es como <em>bautizar</em> a alguien”, a lo que sigue ese espléndido silencio del asombro en que intuimos que esa persona nos entiende, que piensa por sí sola, que nos obsequia su palabra y nos hace entender mejor lo que creíamos haber terminado de entender.</p><p>Enseñar es reconocer que nunca estamos preparados, que no sabemos cómo, no teniendo nada al empezar, rozamos la inmensidad durante la magia de una hora en el aula. Cómo una extraña valentía nos arroja indefensos a la arena de la clase y, de repente, nos transformamos y robustecemos hasta que nuestras manos conducen ya una orquesta. Al acabar cada sesión, exhaustos, consumidos, miramos hacia atrás y notamos que éramos gigantes sostenidos por nuestros alumnos, que sus silencios y sus voces nos lo habían dado todo.</p><p>Entender que al llegar la noche un callado examen nos indica cómo vivir un día que ya no podremos repetir. Que del mismo modo vivimos aprendiendo a vivir una existencia que no tendremos de nuevo y que, por ello, vivir es apenas aprender. Descubrir que enseñar no es dar una sabiduría sino inculcar el deseo de tenerla. Que ser felices no consiste en la realización sino en la búsqueda, que cada momento no está vacío sino lleno del aire del anhelo, pues, como dice Pessoa, somos del tamaño de lo que vemos y no de nuestro cuerpo.</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/el-deleite-de-ensenar-prof-victor-hugo-palacios-cruz/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Profesor Usat obtuvo Doctorado de Filosofía en Roma</title><link>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/profesor-usat-obtuvo-doctorado-de-filosofia-en-roma/</link> <comments>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/profesor-usat-obtuvo-doctorado-de-filosofia-en-roma/#comments</comments> <pubDate>Thu, 17 Jun 2010 16:19:08 +0000</pubDate> <dc:creator>jhlarios</dc:creator> <category><![CDATA[Actividades]]></category> <category><![CDATA[Articulos]]></category><guid
isPermaLink="false">http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/actividades/profesor-usat-obtuvo-doctorado-de-filosofia-en-roma/</guid> <description><![CDATA[El Departamento de Ciencias Teológicas de la Usat, que alberga a profesores especialistas en teología…]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p
style="text-align: justify"><img
class="size-medium wp-image-327 alignleft" src="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/files/2010/06/DSCN2590-300x225.jpg" alt="Roma la Ciudad Eterna" width="300" height="225" />El Departamento de Ciencias Teológicas de la Usat, que alberga a profesores especialistas en teología y filosofía, tiene el  agrado de comunicar a toda la comunidad universitaria, que desde el mes de junio se ha reincorporado a nuestra Casa de Estudios  un nuevo Doctor en Filosofía, el Pbro. Elky Segura Gonzales.</p><p
style="text-align: justify">El Pbro. Elky, estuvo cursando estudios de Doctorado en la Pontificia Universidad Lateranense, Roma, desde el 2007. Se doctoró en el mes de marzo de este año, con su tesis<em>: “La educación encaminada a la libre afirmación de nuestro ser”</em>, obteniendo la máxima calificación de Summa cum laude.</p><p
style="text-align: justify">Actualmente el Pbro. Dr. Elky Segura está a cargo del Área de Filosofía del Departamento de Ciencias Teológicas. </p><p
style="text-align: justify">¡Bienvenido Padre Elky!</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/profesor-usat-obtuvo-doctorado-de-filosofia-en-roma/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Tic’s en Didáctica de la Informática</title><link>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/tic%e2%80%99s-en-didactica-de-la-informatica/</link> <comments>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/tic%e2%80%99s-en-didactica-de-la-informatica/#comments</comments> <pubDate>Tue, 26 Jan 2010 16:23:54 +0000</pubDate> <dc:creator>ffernandez</dc:creator> <category><![CDATA[Articulos]]></category><guid
isPermaLink="false">http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/?p=293</guid> <description><![CDATA[Por: Fiorela Anaí Fernández Otoya
Actualmente, en los diferentes campos del saber humano, especialmente en…]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p
style="text-align: left"><strong><em><img
class="alignleft size-full wp-image-312" src="http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/files/2010/01/FiorelaFernandez.jpg" alt="FiorelaFernandez" width="314" height="242" />Por: Fiorela Anaí Fernández Otoya</em></strong></p><p
style="text-align: justify">Actualmente, en los diferentes campos del saber humano, especialmente en educación existe una fuerte intervención de la Informática. El proceso didáctico, es el más influenciado por las Tecnologías de la Información y Comunicación (Tic’s), en la perspectiva de contribuir a mejorar los aprendizajes en los educandos, por ejemplo, al estudiante de hoy le interesa más aprender matemática u otra materia, utilizando softwares educativos que estudiar mediante recursos tradicionales (papelotes, pizarra, mota y tizas).</p><p
style="text-align: justify">Por ello, hoy en día la didáctica esta atravesando por acelerados cambios, debido a la revolución de las Tic’s, permitiendo en los estudiantes incrementar su capacidad y habilidades de mejora a la hora de trabajar en clase y de recoger información para sus trabajos de investigación.</p><p
style="text-align: justify">La asignatura de Didáctica de la Informática continuará siendo un verdadero reto para nosotros los profesores, puesto que no sólo se trata de repetir una información que ya se hizo ó transmitir conocimientos sobre el área, sino enseñar a enseñar, es decir, formar a un futuro profesional, para que cuando ingrese al escenario de la docencia pueda enfrentar de manera eficaz y eficiente su labor.</p><p
style="text-align: justify">Para Sánchez (2007), la didáctica se define como la “disciplina de carácter científico que explica los procesos de enseñanza – aprendizaje de acuerdo a la realización de los fines educativos”. En tal sentido, la didáctica acoplada a cualquier rama del saber humano, debe tener objetivos basados en la proyección educativa.</p><p
style="text-align: justify">Es por ello que enseñar informática, no sólo requiere el dominio de conocimientos sino una metodología adecuada que les permita llegar a los estudiantes, logrando de esta manera los anhelados aprendizajes significativos y por tanto el desarrollo de las capacidades fundamentales en los estudiantes.</p><p
style="text-align: justify">Asimismo, este escenario actual plantea exigencias de desarrollo y adaptación de las personas u organizaciones que sin lugar a dudas representa uno de los retos más importantes, como indica Chumpitaz (2005): “Es necesario aprender a aprender a desaprender continuamente, a lo largo de toda la vida y, adicionalmente, aprender en red.”</p><p
style="text-align: justify">Durante mi estancia académica en Madrid, recuerdo claramente las palabras de una profesora de la UNED donde nos decía “las nuevas tecnologías se presentan claramente como medios didácticos para acompañar a otras acciones didáctico-curriculares en la propuesta de reforma, por ello, es necesario entender que se trata de un recurso con características muy singulares, las cuales el docente debe conocer para aprovechar sus potencialidades educativas”.</p><p
style="text-align: justify">Desde esta perspectiva, el curso de Didáctica de la Informática debe ser enseñado y aprendido de manera creativa e innovadora, es decir, mediante la utilización de softwares didácticos como respuesta inédita al tiempo en el que vivimos, puesto que si observamos el presente, hoy nos encontramos en un contexto matizado con el avance de la ciencia y de la tecnología: “Sociedad del conocimiento y de la información”.</p><p
style="text-align: justify">Finalmente, es insoslayable que el curso de Didáctica de la Informática, se fundamente en herramientas tecnológicas que garanticen resultados compensatorios y que deje bien en claro que la tecnolología presenta innumerables ventajas sobretodo cuando se proyecta a cumplir fines netamente del campo de la Educación, en donde cada día se requiere innovar</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.usat.edu.pe/usat/facultad-humanidades/articulos/tic%e2%80%99s-en-didactica-de-la-informatica/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> </channel> </rss>
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