Una necesidad: La Formación Continua del Profesorado Universitario

Por: Dr. Pedro Palacios Contreras
Instituto de Investigación Pedagógica – USAT

La necesidad de mejorar su calidad personal y profesional, se ha convertido en un reto para el profesor universitario en los tiempos actuales.

La capacitación, el perfeccionamiento y la actualización, son los medios indispensables que debe seguir continuamente el profesor para mantenerse vigente en la universidad.

La capacitación le permite adecuarse permanentemente al ejercicio de la profesión. El perfeccionamiento le ayuda a profundizar conocimientos y elaborar instrumentos para generar innovaciones y procesos de cambio en el sistema educativo. Mientras que, la actualización le posibilita completar conocimientos de la formación docente que aparecen como nuevos requerimientos para el ejercicio de la docencia.

Por tanto, estas tres acciones unidas a la investigación configuran un único proceso dinámico permanente que da sentido a la profesionalización del profesor y que le denominamos Formación Continua, la cual está dirigida al desarrollo de una actitud de cambio del profesional para que camine al ritmo del desarrollo de la ciencia y la tecnología en esta sociedad del conocimiento en que vivimos.

¿Por qué la formación docente continua?

Porque la tarea del profesor ha cambiado hoy, existe por ejemplo:

• Nuevos contenidos y competencias en el currículo, instrumento con el cual trabaja el profesor cada día.

• Nuevos instrumentos y recursos didácticos para la docencia.

• Acceso abierto a todo tipo de información (Internet) que incide directamente en el proceso enseñanza – aprendizaje del estudiante.

• Nuevos escenarios educativos sincrónicos y asincrónicos (centros de recursos, aulas virtuales, bibliotecas….).

• Nuevos métodos y estrategias pedagógicas para la docencia presencial, semipresencial, distancia y virtual.

• Nuevos roles del profesor en el aula tales como: orientador y guía del aprendizaje, diseñador y gestor de actividades de aprendizajes, motivador y dinamizador del espíritu investigativo del estudiante. Es investigador, reflexionador de su propia práctica educativa (clases). Además colaborador con otros profesores e innovador de contenidos como consecuencia de sus investigaciones pedagógicas.

• El profesor de hoy desarrolla su tarea profesional en contextos complejos, cambiantes por incidencia de la inevitable globalización que determina la cultura del alumno. Situación que debe conocer el profesor mediante la elaboración de investigaciones diagnósticas.

• La falta de conocimientos de la realidad específica del estudiante, determina que los programas formativos diseñados no respondan a las necesidades del estudiante. Por tanto, diseñar programas en función de necesidades detectadas es una competencia central del docente, ya que agrupa los saberes pedagógicos, curriculares, didácticos e investigativos para gestionar aprendizajes en cualquier nivel educativo.

De las necesidades descritas, nos conlleva a formular alternativas tales como la implementación de un sistema de formación continua del docente, para que se adapte con actitud positiva a los acelerados cambios científicos, tecnológicos y sociales que lleva con sigo la sociedad del conocimiento.

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