Piedras en nuestro camino
Lic. Mauricio Serrudo Arze
Director de la Escuela de Administración Hotelera y de Servicios
Hace algún tiempo una amiga me deseó para el año que comenzaba que tuviera “piedras en el camino”. Su peculiar augurio se cumplió y en efecto ese año y el siguiente hubieron no solo piedras sino también algunas rocas.
Como ya habrán podido deducir, las piedras a las que hacía referencia mi buena amiga se referían a retos que me obligaran a dar lo mejor de mí para crecer como persona y como profesional.
Estoy convencido de que los desafíos llevan en su interior el potencial de quebrarnos o de motivarnos a sacar lo mejor de nosotros mismos y he comprendido de que no solo no es suficiente que esperemos que las “piedras” vengan a nosotros sino que es nuestra responsabilidad planificar y construir aquellos desafíos y obstáculos que nos impulsen a madurar y desarrollarnos plenamente como personas y como universidad. Debemos por tanto ponernos nuestras propias piedras.
Me he permitido hacer esta pequeña reflexión por 2 razones. La primera es porque en el poco tiempo que vengo trabajando en la USAT he comprendido que para alcanzar objetivos ambiciosos y a la vez realistas se requiere el apoyo de las diversas áreas de la universidad en su conjunto. Lo que hace uno beneficia o afecta de alguna u otra manera a todo el sistema universitario. La segunda razón es una que se les enseña a mis estudiantes desde el primer ciclo. A ellos se les explica que existen una serie de empresas de servicios en Chiclayo a las cuales les ha ido muy bien por años porque no existe una competencia realmente seria. Eso está cambiando poco a poco no solo en lo relativo a empresas de servicios sino en general.
Chiclayo se convertirá más pronto de lo que pensamos en una plaza sumamente atractiva para todo tipo de inversionistas; entre ellos aquellos interesados en invertir en educación. Algunos de ellos vendrán de la capital, un entorno sumamente competitivo y agresivo.
Es nuestra obligación compararnos desde ahora con los mejores de la capital, eventualmente de Latinoamérica y luego del mundo a fin de anticiparnos y cuando el momento llegue hayamos consolidado nuestra posición en la región y nos podamos plantear entre otras cosas el descentralizar nuestras operaciones de manera realista, exitosa y en los entornos más competitivos.
Dicen que la brevedad es una virtud así que no voy a extenderme más y solamente voy a dejar una idea para pensar. La planificación para el largo plazo en el Perú y en Latinoamérica en general se considera cuando se planifica para 5 años o un poquito más.
En Japón cuando se sientan a planificar para el largo plazo es lo más natural del mundo pensar en 40 ó 50 años. Muchas veces planifican cosas que jamás verán terminadas en su vida.
Estoy convencido de que esa es una de las razones por las que han alcanzado en algunos campos avances tan espectaculares.
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