Los Transgénicos y su incidencia en el Perú
Por: Ing. José Manuel Lecaros Barragán
Director del Instituto Rural Olmos
Es sorprendente el apasionamiento que ha generado en el Perú el tema de los transgénicos (o cultivos genéticamente modificados), prácticamente se ha convertido en el tema de actualidad. Tanto que cocineros, políticos, líderes de opinión y cualquier persona se siente obligada a opinar sobre el tema, aún desconociendo las bases científicas de los productos transgénicos, la bioseguridad alimentaria y las implicancias económicas de su uso para el agro nacional.
Muchos afirman que en el Perú hace casi 20 años se importa y se consume maíz, trigo, cebada, soya, cultivos que son genéticamente modificados, y ni en el Perú ni en el mundo se han encontrado evidencias concretas de efectos dañinos por su consumo. Sin embargo otros afirman que el consumo de dichos cultivares es un grave riesgo para la salud, en el Perú los medios y líderes de comunicación han asumido esta visión y enfatizan su condena a estos productos e imponen como oposición a ellos, los denominados “productos orgánicos”.
Los que propugnan el empleo de transgénicos mencionan que pese a que el Perú puede importar alimentos transgénicos, los agricultores peruanos no pueden hacer uso de variedades genéticamente modificadas que son más productivas y rentables con las variedades convencionales, compitiendo desventajosamente con los agricultores de otros países.
Los opositores del uso de productos transgénicos, exponen argumentos tales como que el efecto de los transgénicos va afectar la biodiversidad (variabilidad) pues van a desplazar a las variedades nativas, las cuales son poco productivas respecto a las variedades genéticamente modificadas. Asimismo aseguran que económicamente el Perú debe explotar primero la gran biodiversidad de cultivos menores y retrazar el empleo de organismos genéticamente modificados.
En realidad la naturaleza es un mal preservador, pues en forma natural el polen de una variedad puede contaminar otra variedad de la misma especie que esté próxima geográficamente. Es decir si sembramos un cultivar nativo como el maíz morado al lado, por ejemplo, del maíz blanco gigante del Cuzco, otro cultivar nativo muy apreciado, ambas variedades compartirán su polen y se mezclarán entre sí deteriorando sus cualidades genéticas. Por otra parte es conocido un proceso de selección natural denominado “erosión genética” realizado por los propios agricultores, pues ellos tienden en forma espontánea a sembrar las variedades más económicamente productivas y desechar las menos eficientes, por ésta razón suele perderse este material genético en cultivares silvestres nativos.
Por ello, la preservación de la variabilidad genética de los cultivos no se presenta en forma natural en la naturaleza, donde los cultivos silvestres están expuestos a factores ambientales no controlables (como el calentamiento global y otros) y a la mano del hombre. La preservación de los materiales genéticos (léase biodiversidad) se realiza en los denominados “Bancos de Germoplasma”, donde de una manera científica se colecta, clasifica y se preserva el acervo genético de los diferentes cultivos. Ejemplo, en el Perú tenemos el Programa Cooperativo de Investigaciones de Maíz de la Universidad Nacional Agraria “La Molina”, fundado por el Dr. Alexander Grobman en 1949. En papa y camote ha sido el Centro Internacional de la Papa el que ha creado su Banco de Germoplasma, cuyos materiales fueron colectados, sistematizados y preservados por el Ing. Carlos Ochoa Nieves.
Algunas personas y ONGs aducen que ellas temen que los pequeños agricultores se vuelvan dependientes de la semilla patentada de las grandes corporaciones, ya que el campesino querrá repetir campaña a campaña la siembra de cultivares genéticamente mejorados, dejando de lado cultivares locales, usualmente menos productivos y rentables que las modernas variedades transgénicas. Otras personas piensan que esto es condenar a los pequeños agricultores a la pobreza permanentemente, pues les están impidiendo usar semillas más productivas y resistentes a las plagas, heladas, sequías, virosis y otros fenómenos adversos a la agricultura, y como consecuencia de ello, los pequeños agricultores difícilmente podrán tener una producción rentable y deberán conformarse con la agricultura de subsistencia.
El Instituto Rural Olmos (IROL), como entidad de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo (USAT) vinculada al Agro, con el fin de proporcionar fundamentos científicos a la comunidad lambayecana, sobre ambas posiciones ha organizado un forum denominado: “Los transgenicos y su efecto en el Perú” que se realizará el jueves 7 a las 3 pm en el Auditorio 803 en la USAT.
Para exponer los elementos científicos tanto a favor como en contra, vendrán a Chiclayo 2 distinguidos expositores, el Dr. Alexander Grobman Tversqui reputado fitogenetista obtentor de muchas variedades de maíz y cebada, con mucha experiencia internacional sobre el tema; y la Dra. Antonieta Gutiérrez Rosati, conocida fitogenetista, profesora, investigadora y consultora de la Universidad Nacional Agraria “La Molina”.
Creemos que en este tema no se ha escuchado en Chiclayo dos especialistas profundamente conocedores del tema, con posiciones antagónicas basadas en argumentos científicos. Se tocará 3 aspectos del empleo de cultivares genéticamente modificados: “Los transgenicos y su efecto sobre la biodiversidad”, “Los transgenicos y su efecto sobre la salud humana” y “Los transgenicos y su efecto sobre la economía nacional”. Por ello creemos que será muy enriquecedor para la comunidad lambayecana, escuchar la disertación de ambos distinguidos expositores.
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