Lecciones del 10 de abril ¿mejor o peor votante?
Por: Jorge Luis Vallejo
Profesor adscrito al Dpto. de Ciencias Jurídicas USAT
Hace un mes tuvimos las Elecciones Generales para elegir al Presidente y Vicepresidentes de la República, así como a nuestros representantes en el Congreso de la República y en el Parlamento Andino.
Esta contienda aún no termina y es así como nos enfilamos al 5 de junio, fecha de la segunda vuelta electoral entre 2 opciones políticas que no puedo considerar entre mis favoritas.
Sea como fuere alguna de esas fórmulas constituirá el nuevo gobierno peruano.
¿Qué pasó el 10 de abril? Para esbozar una respuesta, bien cabe una lectura del libro Ni amnésicos ni irracionales. Las elecciones peruanas de 2006 en perspectiva histórica, publicado por el investigador Alberto Vergara (Lima, Solar, 2007) y en el cual se analiza el resultado electoral que nos llevó a una segunda vuelta entre Alan García y Ollanta Humala.
En ese escenario, ambas opciones políticas fueron etiquetadas. Por un lado estaban los votantes “amnésicos” quienes optaron por García ¿Acaso no se acordaban de la hiperinflación y crisis política de finales de la década de 1980? y de otro lado los “irracionales” quienes apostaron por Humala ¿No se daban cuenta de su oferta política riesgosa y radical? Es decir, para muchos esos ciudadanos que llevaron a García y a Humala a la segunda vuelta electoral eran unos perfectos “amnésicos” o “irracionales”.
Vergara profundiza en ese marco de percepciones y analiza esa aparente amnesia e irracionalidad con la que se tildaba a un amplio sector del electorado. Su análisis tiene en cuenta la postura de los candidatos dentro de 2 ejes, el eje institucional (respeto a la ley versus discrecionalidad ante la misma) y el eje económico (libre mercado versus intervencionismo estatal).
La mayoría de votantes se inclinó por las opciones políticas con un discurso más discrecional ante la ley (como por ejemplo la revisión de contratos entre el Estado y las grandes empresas) e intervencionista en materia económica, se trata de un elector situado dentro del “horizonte estadonacional”, es decir, aquel que exige mayor cercanía del Estado, atención en salud, mejor educación, mejoras en las condiciones laborales, etcétera.
Por otro lado, aquellos que se acercan a las opciones políticas más seguidoras de la legislación vigente y del librecambismo en el manejo de la economía, son votantes ubicados dentro del “horizonte post – estadonacional”, prefieren que el Estado no se entrometa en la economía, apuestan por un país que mira hacia el exterior debido a que ellos ya tienen sus necesidades básicas satisfechas.
En el análisis de Vergara, los votantes por García y Humala no eran ni amnésicos ni irracionales, sino que buscaban ser atendidos por el Estado, buscaban que la política se encargue de elevar sus niveles de calidad de vida.
En la actual coyuntura electoral estamos frente a etiquetas similares a las de la pasada campaña. La opción Fujimori que sería vista como la de los “amnésicos” ¿no se acuerdan del pasado gobierno fujimorista y los hechos de corrupción? ¿No se acuerdan de la compra de los medios de comunicación? ¿No ven a diversos personajes quienes apoyaron al padre salir ahora de sus “cavernas para apoyar a la hija?
La opción Humala vuelve a ser etiquetada como la de los “irracionales” ¿no se dan cuenta que se trata del “salto al vacío”? ¿Amenaza de cambios constitucionales que retrasarían la marcha del país? ¿Tentativa de estatizaciones y gravar nuevos impuestos?
Estas y otras tantas preguntas son formuladas por un grupo de peruanos que sienten que “su voto” es un voto consciente, un voto “preparado” y hasta un voto “culto”, se ha llegado al extremo de endosarles a los votantes que nos han llevado a esta coyuntura el título de “electarado” (los invito a hacer una búsqueda simple en el ciberespacio) sin ningún respeto.
Como diría Benedict Anderson (1983) ¿dónde está la “comunidad imaginada”? ¿Dónde está la nación peruana? ¿Un nativo en Bagua es considerado tan ciudadano como un empresario costeño?
¿Por qué unos votos tienen que ser considerados mejores que otros? En democracias débiles los procesos electorales, por lo menos, sirven para hacer que cada 5 años todos “seamos iguales”, cada voto es importante, cada cédula de sufragio pesa lo mismo.
Tal vez la tragedia de un país acostumbrado a funcionar como primario exportador, que no otorga valor agregado, sea tener una dirigencia política que no se las ingenia para llevar los signos del progreso a los numerosos villorrios del país y a un gran número de nuestros connacionales descontentos.
El 31% de votantes quienes han apoyado a Humala y el 23% que ha favorecido a Fujimori nos están haciendo un llamado de atención. Aquellos votantes no son irracionales, lo que ocurre es que su racionalidad es de corto plazo, ellos deben optimizar sus necesidades básicas en el día de hoy. En términos sencillos, ellos tienen que conseguir un pan para el día de hoy, no tienen tiempo de pensar en un país a futuro porque no se sienten parte de ese futuro nacional.
Ahora, ambos grupos políticos tienen la tarea de convencer a quienes no apoyamos en la primera vuelta electoral ni a Gana Perú ni a Fuerza 2011, asimismo, tendrán que asegurar su respaldo entre el electorado en situación de pobreza y pobreza extrema ¿cómo hacerlo? En mi caso no quiero escuchar propuestas de simple asistencialismo que degenere en clientelismo, es tiempo de impulsar programas de desarrollo productivo, focalizar el gasto social y atender a ese amplio sector de nuestra población que viene quedándose rezagada.
¿El Perú avanza? sin duda que sí, tal cual nos dice el lema del actual gobierno, pero ¿hacia dónde? uno también puede avanzar hacia el despeñadero del descontento social, es tiempo de reformas pero dentro del orden constitucional, algo que lamentablemente no termina de quedar asegurado por parte de los dos caminos que tendremos en la cámara secreta el 05 de junio.
Esperemos que en el tiempo restante para la cita electoral ambos grupos políticos se esfuercen por mostrar y debatir propuestas sin tanta teatralidad, mostrando un camino para ese 53% de peruanos que los apoyo el 10 de abril y ese 47% de peruanos que, en vías de convencimiento, espera la respuesta a una pregunta clave ¿cómo harán que el Perú avance y hacia dónde?
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