La Tutoría es tarea… ¿De quién?

Por: Mgtr. Rocío Rumiche Chavarri
Profesora adscrita al Dpto. de Humanidades

Cabe preguntarse el porqué de la interrogante en el título la tutoría es tarea… ¿de quién? La proposición queda abierta a la espera de la respuesta personalizada a lo largo de este artículo.

Para facilitar la posible respuesta debemos tener en cuenta una doble perspectiva a la cuestión inicial: la tutoría puntual y la tutorización permanente de los estudiantes. Cuando hablamos de una tutoría puntual me refiero al conjunto de actividades individuales o de grupo que lleva a cabo el tutor responsable de un colectivo de estudiantes. Esta tutoría puntual obedece a una programación previamente consensuada entre el grupo de tutores del mismo grado y el Coordinador de tutorías. La programación obedecerá a los contenidos propios de una acción que prioriza el papel del alumno como protagonista de toda acción educativa.

Ahora, la tutorización es la capacidad que tiene todo profesor de ponerse al lado del alumno, de sufrir con él los procesos evolutivos de la personalidad, de ayudarle a desarrollar su autonomía, su autoaprendizaje y sobre todo que sea capaz de tomar adecuadas decisiones, es decir una persona con criterio…Y en esta tarea nadie puede quedar excluido. Todos estamos invitados a mantener el diálogo como fórmula más eficaz de la relación de ayuda. La tutorización es, pues, un proceso de acompañamiento en el aprendizaje vital.

La labor y las acciones de tutoría se sustentan en el establecimiento de un vínculo especial entre los tutores y sus estudiantes. Se trata de un vínculo y una relación afectiva que va más allá de la labor académica, un vínculo que abre un nuevo espacio en el que se puede conocer al alumno en otras dimensiones, acompañarlo y orientarlo respecto a otros temas de su vida personal. Poder lograrlo requerirá de pilares como la confianza y la comunicación, la comprensión y el respeto de ambas partes.

Sin embargo, y a pesar que la labor de tutoría va dirigida hacia el alumno, por experiencia propia, la relación que se establece entre el tutor y el alumno es el encuentro entre dos personas, un encuentro en el que cada uno llega con su propia historia de vida, con sus características, pensamientos, sentimientos, expectativas y preocupaciones.

Tratándose de una relación con estas características podemos asumir que muchas de las cosas que en ella surjan serán complejas, difíciles de tratar y podrán a su vez generar diversas emociones y sentimientos en el alumno, pero también en los tutores. No se pueden negar esos sentimientos, deben más bien tratar de reconocerlos, aceptarlos, comprenderlos e incorporarlos a sus acciones.

De igual importancia resultará la posibilidad de discriminar qué aspectos de los que se ponen en juego en la relación provienen del alumno y qué aspectos provienen de los tutores mismos a fin de reconocer las características peculiares que poseen ambas partes.

 

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