La simplicidad de un buen ceviche
Por: Mauricio Serrudo Arze
Director de la Escuela de Administración Hotelera y de Servicios
Una de las comidas más emblemáticas de nuestro país es el ceviche. Dependiendo de la zona en la que nos encontremos presenta ciertas variaciones. Sin embargo los expertos están de acuerdo en que en lo que respecta al ceviche menos es más. Así, un excelente ceviche solo necesita 5 ingredientes: pescado, cebolla, limón, sal y ají limo. Combinar tan pocos ingredientes y crear una exquisitez no es algo fácil y se requiere mucha práctica. Además, cuando uno se deleita con un plato tan agradable y sencillo como el ceviche no se sentirá mal al día siguiente, como sí puede ocurrir al probar un sofisticado plato que combina muchísimos ingredientes. Podemos comparar lo anterior con el mundo empresarial y académico; donde muchas personas parecen experimentar un temor infundado a expresar sus ideas y a obrar de manera simple. Se cree que lo sofisticado, lo complejo, lo difícilmente entendible es mejor. A continuación cito un par de ejemplos[1] de cómo se podrían complicar innecesariamente las cosas:
“No resulta eficaz adoctrinar a un can adulto con maniobras innovadoras”
(en vez de: No se puede enseñar trucos nuevos a un perro viejo)
“La persona que hurta habitualmente está convencida de que la generalidad de sus congéneres es de naturaleza similar”
(en vez de: El ladrón cree que todos son de su condición)
La siguiente anécdota es también muy reveladora: El Sr. Ross Perot[2] fue invitado a dar una conferencia en la “Harvard Businnes School” y les dijo a los estudiantes avanzados: “El problema con ustedes es que a lo que llaman examinar el entorno yo lo llamo mirar por la ventana.”
Peter Drucker[3] señala lo siguiente en relación al lenguaje simple y sencillo:
«Una de las tendencias más negativas de los últimos cuarenta años es la idea de que si la gente le entiende es usted vulgar. Cuando yo era joven se daba por sentado que los economistas, los físicos, los psicólogos -los líderes en cualquier disciplina- debían hacerse entender. Einstein dedicó años, con la ayuda de tres colaboradores distintos, a hacer que su teoría de la relatividad fuera comprensible para el hombre de la calle. Hasta John Maynard Keynes se esforzó en hacer que su teoría económica fuera lo más accesible posible».
«Pero hace unos días oí que un estudiante avanzado rechazó el trabajo de un compañero más joven, porque lo que había hecho lo habían entendido más de cinco personas».
«No podemos permitirnos este tipo de arrogancia. El conocimiento es poder, esto explica por qué en el pasado la gente que lo tenía intentaba mantenerlo en secreto. En el poscapitalismo, el poder viene de transmitir la información para hacerla productiva, no de ocultarla».
El Sr. Jack Trout nos da las siguientes pautas para comenzar a pensar de una manera más simple y sencilla:
1. Sacar el ego de en medio. El buen juicio se basa en la realidad. Cuanto más se filtran las cosas a través del ego, más se alejan de la realidad.
2. Evitar las ilusiones. Todos queremos que las cosas salgan de cierta manera. Pero las cosas se desarrollan frecuentemente fuera de nuestro control. El buen sentido común, tiende a sintonizar con el rumbo que siguen las cosas.
3. Escuchar mejor. El sentido común, por definición, se basa en lo que piensan los demás. Es el pensamiento que comparten muchos. La gente que no tiene sus oídos alerta, pierde el contacto con el sentido común.
4. Ser algo cauto. Las cosas a veces, parecen lo contrario de como son realmente. Esto es porque algunos intentan adaptarlas a sus intereses personales.
Veamos algunos ejemplos[4] extraídos de empresas pertenecientes al FORTUNE 500 que muestran como incluso los mejores a veces complican innecesariamente las cosas:
El alto liderazgo helicoptera esta visión.
(Los jefes miran más allá de la próxima semana.)
El valor añadido es la pieza clave de las curvas de beneficios, que se aceleran exponencialmente.
(Aumentemos las ventas y los beneficios, ofreciendo más de lo que los clientes piden.)
Tenemos que dimensionar esta iniciativa de la dirección.
(Hagamos un plan.)
Hemos utilizado un concierto de experiencias multifuncional.
(Personas de distintos departamentos se comunican entre sí.)
No impacte los programas de incentivos a empleados.
(No juegue con el salario de las personas.)
Su puesto, por el momento, se ha considerado «retenido».
(Todavía no está despedido.)
En una entrevista a Harvard Business Review, el Sr. Jack Welch[5] dijo lo siguiente:
“Los directivos inseguros crean la complejidad. Los directivos asustados y nerviosos utilizan libros de planificación muy gruesos y complicados, y diapositivas llenas de todo lo que han aprendido desde su infancia. Los líderes de verdad no necesitan confundir. La gente debe tener la confianza en sí misma para ser clara, precisa y estar segura de que cada persona en su organización, desde la más importante a la menos, entiende cuál es el objetivo básico del negocio. Pero no es fácil. Es increíble lo difícil que es ser simple para la gente; cuánto miedo le da ser sencilla. Les preocupa el hecho de que si son simples, los
demás pueden pensar que son tontos. En realidad, claro está, es justo al revés. La gente con la mente más clara y preparada es la más simple».
Comparto la opinión del Sr. Trout que señala que cuando las empresas y/o organizaciones crecen mucho, comienzan a volverse más complejas y con frecuencia se ve que una parte de la misma comienza a deshacer lo que hace otra.
La cura para esto es simplemente evitar la complejidad innecesaria y promover un entorno en el que se valore la claridad, la lógica, la sencillez y el sentido común.
El sentido común es el menos común de los sentidos
Dicho popular
[1] “El poder de lo simple””, Jack Trout. http://www.asesoresdegestion.com.ar/WEB_Ventas/Documentos/Biblioteca/El_poder_de_lo_simple.pdf
[2] Empresario multimillonario norteamericano y ex-candidato a la presidencia de dicho país.
[3] Uno de los mayores expertos del marketing a nivel mundial.
[4] “El poder de lo simple”, Jack Trout.
[5] Jack Welch, ex – CEO de General Electric. Elegido como el gerente más exitoso del siglo XX por la revista Fortune.
Correo
Campus virtual
Mapa del Sitio
