La lealtad y la fe, vínculos indispensables para una educación liberadora

Por: Lic. Carmen Bazán Sánchez
Profesora adscrita del Dpto. de Ciencias de la Salud

Cuando pensamos en la educación como un proceso de aprendizaje mutuo, donde profesor y estudiante se complementan para juntos crecer y desarrollarse como personas, es indispensable mantener un compromiso para defender lo que creemos y en Quien creemos, sea cualquiera la situación en que nos encontremos, ese valor que llevamos dentro, en nuestro interior, esa correspondencia, esa obligación que tenemos con los demás se denomina Lealtad.

Cuando el acto docente (teórico – practico) se desarrolla con lealtad entonces estamos pensando en un actuar serio, profundo, responsable con nuestra institución, con nuestros alumnos y sus familias, con la sociedad y principalmente con nosotros mismos.

El acto docente de alguna manera genera una dependencia mutua entre profesor y estudiante. Este grado de dependencia forja también un acto de lealtad mutua que nos llevara al éxito a ambos, producto de un actuar bondadoso, amoroso, de respeto, prudencia y responsabilidad, que encuentra una coherencia que nos permite ser auténticos y permite además la autenticidad de quienes formamos. El profesor debe cuidar mucho las formas de su actuar, para ser leal con la formación de sus estudiantes, que, ven en él un ejemplo a seguir, o con la institución a la que pertenece, que reconociendo sus valores, lo asume como parte suya, en la sagrada tarea de educar, y como contribuyentes para poder acceder a un mundo mejor, en el que se viva con optimismo, y se perciba la propia felicidad y la del otro.

Ser leales con el acto docente, significa ayudar a nuestros alumnos a superar sus dificultades, sin ridiculizarlos, valorando sus potenciales y ayudándolos en su desarrollo, significa también, enseñarles a ser sensibles con el dolor y la necesidad ajena. Así mismo si les enseñamos a apreciar y querer nuestra cultura, nuestros paisajes, a formar una identidad que nos haga sentir orgullosos de nuestras antepasados y nos de las fuerzas para honrarla siendo mejores ciudadanos, les estamos enseñando a ser practicantes de una autentica lealtad cívica tan venida a menos en estos tiempos. Ser leales significa además enseñarles a cumplir con responsabilidad los compromisos asumidos, como por ejemplo el de estudiar con entusiasmo, sentido crítico y creativo, lejos del memorismo repetitivo, que esclaviza; para ser elementos transformadores en busca del bienestar de las personas, las familias y la sociedad toda.

Sin embargo, la lealtad no se construye, ni se practica alejada de la fe, más aun cuando diariamente estamos expuestos a la manipulación, a la perdida de los valores, mostrándonos un panorama con personas angustiadas, agobiadas, preocupadas, sin hacer nada por cambiar, desconociendo que en toda cambio esta Dios, en su afán de ayudarnos, de consolidarnos, de ser capaces de llegar a contemplarlo cara a cara, si nos decidimos por ello, entonces aceptemos como formadores de formadores a dejarnos formar por El, reflexionando que nada podemos sin su ayuda y con El todo será posible, si en El confiamos.

Por nuestra fe podemos tocar el corazón de los otros, pero antes debemos cambiar el nuestro, ello debe traducirse en una identidad cristiana autentica, estar convencidos de la hermosura de la fe , del tesoro que ella significa, por ello hay que actuar con amor y confianza, pensar que el amor estimula la más recóndita fibra del hombre, y en el acto de educar al igual que la iglesia, parafraseando a nuestro sabio y santo Juan Pablo II , no pretendamos enseñar o instruir a nuestros alumnos desde la posición de autoridad , porque puede parecer arrogante, por el contrario buscar la verdad y las soluciones autenticas al lado del estudiante trasmitiéndoles la fe en Cristo , con un lenguaje sencillo que explique con llaneza nuestra fe, clara e íntegramente.

Finalmente debo afirmar que dando a conocer nuestra identidad cristiana sin miedo, vergüenza o temores, con verdadera lealtad e intentando llevar a todos a un dialogo con El, también pidiendo humildemente que de lo alto nos lo sea concedido e ilusionarnos de formar universitarios de fe y leales cristianos es reconocer que la lealtad y la fe son vínculos indispensables para una educación liberadora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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