La formación, clave para abrir caminos
Por: Mgtr. Mirtha Flor Cervera Vallejos
Profesora adscrita al Dpto. de Ciencias de la Salud
Todo profesor universitario, puede ser capaz de abrir futuros, líneas de tiempo; de hacer que sobrevengan grandes transformaciones, como consecuencia de su buen hacer. En la acción docente se presentan las alternativas del bien y del mal. Son buenas, si su hacer preside a lo que es, una persona con dignidad ontológica y eso reclama unidad y ejemplaridad de vida, de tal manera, que no sólo se es, un buen profesor, sino una persona buena y serán malas, si sucede todo lo contrario.
Cuando se trabaja, se usa el lenguaje; un trabajo ejemplar más lenguaje, según lo debate Polo (1) es igual a dirección, el lenguaje sirve para dar explicaciones, corregir con delicadeza, conversar amigablemente, motivar y despertar el interés, sin lenguaje ¿como formar a un estudiante universitario?, donde el bien ético, sería hacerlo ético. Waldow (2) , argumenta como las actitudes, el interés, la dedicación, el compromiso del docente con la enseñanza-aprendizaje, y la forma como se relaciona, sumado a sus conocimientos y habilidades, son también elementos señalados, en abrir caminos para el desarrollo del ser. Por su parte, Domínguez (3) , sostiene que la principal fuente para el desarrollo y crecimiento de la persona son las demás personas, porque no sólo esta constitutivamente abierta a los demás, sino ontológicamente referida a ellos, así se producen los encuentros, donde se hace presente otra realidad que resulta significativa, de manera que acogiéndola, se establece con ella una comunicación fecundante.
Precisamente, el objetivo inmediato de la formación, es el desarrollo de la persona, para ello hay que extraer y actualizar todo lo que hay en el estudiante, sacar a la luz toda la riqueza que tiene, esto supone respetarlo y promocionar su creatividad, autonomía, ilusionarle para que descubra la maravilla de lo que él esta llamado a ser, impulsarle a buscar y ser fiel a su propio camino; posibilitarle apertura hacia lo verdadero, bueno, bello y este crecimiento solo se da si se pone esfuerzo, y lucha con metas medibles, evaluadas con ilusión, porque nadie puede hacer por el estudiante, lo que él debe hacer.
En consecuencia, el proceso formativo transformador, para un estudiante universitario, como sistema libre, lleva implícito la capacidad de aprender, de ejecutar acciones diferentes y admitir la alternativa: virtud o vicio, esto exige en los profesores expresar e integrar en su docencia una formación ética integral que le conduzca a conocer personalmente a cada estudiante, conocer el entorno familiar en que se mueve, conocer su manera de reaccionar positivamente ante las dificultades.
La docencia en la USAT, es transmisión viva de lo que profesionalmente se es, se ama, se ejerce e incluye conocimientos al más alto nivel, con ejemplaridad de vida, esperanza, grandes decisiones y sobre todo mucha paciencia.
(1)Polo, Leonardo. Ética .2007
(2)Waldow, Regina. El cuidado expresión humanizadota.2008
(3)Domínguez, Xose. Ética docente.2005
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