La diferencia entre administrar y dirigir
Por: Mgtr. Guillermo del Piélago G.
Decano de la Facultad de Ciencias Empresariales
A raíz del lanzamiento de la Segunda Edición de nuestra Maestría en Administración y Dirección de Empresas (MBA) en la USAT, muchas de las personas interesadas en participar nos abordan preguntándonos ¿cuál es la diferencia entre “administrar” empresas y “dirigir” empresas?; aunque para muchos es lo mismo en realidad no lo es.
En la maestría que dirigimos; la administración se orienta hacia la supervisión y la asignación eficiente de los recursos de la empresa (las personas no son recursos, de allí que echamos por tierra lo que se solía llamar “recursos humanos”); por recursos nos referimos a todo lo que son cosas, por ejemplo: dinero, maquinaria, mobiliario, equipos de cómputo, tecnología, infraestructura, audiovisuales, entre otros; sabemos que las diferentes áreas de una empresa u organización los demandan con mucho apremio y todos se sienten con el derecho a recibirlos. Aquí entra a tallar el Administrador Central, quien teniendo una visión general de los ingresos y egresos de la organización- reparte y asigna estos recursos de modo eficiente y eficaz (uno es hacer lo que se debe y el otro hacer las cosas bien) en aplicación de ciertos criterios, políticas y el uso adecuado de la justicia.
En cambio dirigir hace referencia al gobierno eficiente de las personas que trabajan en una organización; dirigir tiene mucho que ver con mantener la motivación alta de los colaboradores directos a fin de cumplir los objetivos que tiene el directivo como encargo (el directivo logra resultados a través de la acción de otras personas); dirigir empresas a fin de cuentas es dirigir personas; y dirigir personas es a su vez formarlas. La formación de personas es una tarea fundamental del directivo que consiste en orientar a su equipo de apoyo a trabajar no sólo por motivos extrínsecos (las retribuciones, reconocimientos, sueldos, comisiones que recibirá), ni por los motivos intrínsecos (el aprendizaje y crecimiento profesional que desarrollará al hacer la tarea bien hecha); sino direccionarlos por motivos trascendentes, es decir por el crecimiento que se debe experimentar como persona al asumir acciones que tendrán efectos positivos hacia los demás (cliente externo o interno) en donde debe primar la disponibilidad y la donación hacia el otro.
En otras palabras, el buen directivo debe de preocuparse no sólo por formar estrategas (orientados a resultados económicos), ni tan sólo ejecutivos (orientados solo al crecimiento profesional, saber más, acumular diplomas) sino y sobre todo a formar verdaderos líderes: personas que saben formar buenos cuadros, con altas competencias personales en especial el espíritu de servicio con calidad y trato humano. Esto es fundamental para dimensionar a ese directivo –que hace cabeza- en su máximo nivel de competencias; el buen directivo sabe extraer la máxima potencialidad de su gente y los sabe colocar en los cargos y tareas en donde los colaboradores directos son capaces de obtener su máximo desarrollo personal y profesional.
Por ello, la “Dirección” es mucho más delicado y complejo que la “Administración”; aunque están íntimamente ligados, saber dirigir no es cosa fácil por la heterogeneidad de las personas, más aún en tiempos donde el “Trabajo en Equipo”(work team) es fundamental; mantener la unidad de la organización hacia objetivos comunes en un equipo de trabajo que piensan distinto, tienen diferentes culturas, distintas personalidades, distintas virtudes y distintos puntos de vista es todo un reto para quien ostenta un cargo directivo de jerarquía; ello supone muchas capacidades, competencias y sobre todo virtudes directivas que lo ayuden a sacar adelante los objetivos de la organización; estas virtudes pueden resumirse en: la prudencia, la justicia, la paciencia, el buen ejemplo y sobre todo la coherencia de vida.
Estas son las principales áreas que desde nuestro MBA en la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo trabajamos con todos los participantes y es nuestro objetivo que quienes egresen de nuestra maestría sean verdaderos líderes que formen profesionales de alta calidad humana; en ello estamos y hacia ese objetivo nos orientamos.
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