El robo a Dios
Por: Julio César Fernández Alvarado
Profesor adscrito al Dpto. de Ciencias Empresariales
En la madrugada del día martes 5 de julio, nos enteramos de la penosa noticia del robo de la Santísima Cruz de Chalpon de Motupe, hecho en realidad insólito para la feligresía católica. Anteriormente, la Cruz había sido objeto de robo de sus joyas, pero es la primera vez en la historia, que se robaban a la cruz con todo y sus anillos de oro y plata. Este es un hecho condenable desde todo punto de vista, el mismo que ha sido calificado por diversas personas, como un hecho abominable, nefasto y al mismo tiempo, el robarle sus pertenecían a un icono católico, que para la población de Lambayeque y el mundo entero, es un acto que ha producido una profunda conmoción en la gente que cree en la Cruz, y en los milagros que ha realizado durante más de un siglo de existencia.
Para un sector de personas agnósticas, ateas y hasta de otras corrientes cristianas, no católicas, han dado opiniones negativas para el mundo católico lambayecano, que tiene centrada su fe, en uno de los emblemas más queridos y representativos de la región, el mismo que ha fortalecido durante más de un siglo el conocido turismo religioso, que ha movido a millones de fieles a lo largo del tiempo. En un estudio que se realizó en el año 2009, acerca de las festividades religiosas en Lambayeque, está demostró que después de las festividades del señor de los milagros y la semana santa, la tercera festividad más importante, es la fiesta de la Santísima Cruz de Chalpón de Motupe. Está demostrado que en el mundo, existen cuatro temas que mueven millones de personas, es el caso del deporte, la política, la música y la religión. Cada tema tiene seguidores y detractores como es normal que suceda en todas partes del mundo, pero lo que siempre debería existir, es el respeto por la opinión, las convicciones y creencias de los demás, eso es algo que a la fecha sigue faltando en el mundo en el cual vivimos. Las manifestaciones de la religiosidad popular o también llamada, la religión que tienen o profesan los pueblos, está representada por festividades que tienen como exponentes a nazarenos cautivos, a cristos crucificados, a vírgenes, a niños milagros, a santos y a cruces, por citar los elementos que son característicos en todo el mundo católico.
Toda festividad que no tuviera la presencia de un icono que es venerado, no tendría sentido su propia fiesta. Es como que el dueño de un cumpleaños no esté presente, entonces para que hacer fiesta, si el homenajeado no está. En el caso de la Cruz de Chalpón de Motupe, sin la cruz, no solo no habría fiesta, sino que hubiera afectado directamente a las familias que viven económicamente de la misma, dejando de percibir un ingreso por concepto de velas, detentes, recuerdos, artesanías, alimentación, entre otros tipos de servicios; y sin la cruz no habría sentido que la feligresía se desplace desde tan lejanas tierras, para no tener la expresión material de su fe a través de la cruz.
En Motupe, han existido siempre controversias entre la hermandad y los pobladores de la zona, sin embargo, lo que ha ocurrido, aún siendo muy lamentable tiene un lado positivo, que ha servido para unir a todo un pueblo, que ha salido a las calles para buscar su cruz, lo que es el símbolo característico de su identidad cultural. La cruz apareció, en un estado lamentable pero apareció, y al unir sus partes, es como comprobar la unión de un pueblo, expresada en la fe que irradia el santo madero de Guayacan.
Recuerdo cuando en el año 2007, publique el libro: Motux, Historia, Tradición y Fe en el Norte del Perú, el cual me tomo tres años de paciente trabajo, investigando el tema del distrito de Motupe, que tiene como exponente a la Cruz, y en ese periplo de investigación, encontré una foto que Hans Heinrich Brüning, tomó a la cruz en el año de 1907, en la que aparece su descubridor y primer mayordomo, el señor José Mercedes Anteparra Peralta. La cruz en esa foto, aparece ataviada con sus joyas y regalos, que sus fieles devotos le otorgaban por el milagro concedido.
Robos en el mundo siempre ha habido, a cada momento y en todo lugar del mundo, pero una cosa es robarle a las personas, y otra muy distinta es robarle a Dios. Sirva lo que ha pasado, para que reflexionemos y nos permita encontrar la paz espiritual que necesita Lambayeque, y sobre todo que nos acerquemos un poco más a Dios a través de nuestras obras.
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