Docencia Buena y Orientada

Cuando se produce un cambio de modelo educativo se argumenta erróneamente que es necesario porque la docencia no es de calidad. Nada más alejado de la realidad. Frente a los cambios de modelos educativos,  considero que  estos se dan porque no responden plenamente a los nuevos cambios socioeconómicos y  tecnológicos que configuran un nuevo entorno, y no necesariamente porque la docencia no sea de calidad. Ante un nuevo escenario, se hace imprescindible reformular la estrategia docente, que sigue siendo de calidad a la luz de los retos y desafíos del entorno en que se formuló; pero que tiene que reorientarse, si los requerimientos del entorno han cambiado evolutivamente. Reorientar algo con respecto a unos requerimientos es hacerlo pertinente a ese contexto, en términos del enfoque de calidad a esto se le llama mejora continua.

Los docentes debemos ser conscientes de que nuestra estrategia de enseñanza está contextualizada y por ende, su  evaluación y pertinencia tienen sentido en ese contexto. Frases como “yo fui formado bajo ese enfoque y no tengo problemas en ejercer mi profesión”, “los contenidos son fundamentales”, “si no lo aprende de memoria como lo van a aplicar”, “si no se toman exámenes escritos u orales los estudiantes no estudian” son ciertas en un modelo educativo pertinente con la formación de profesionales de las décadas del 80 al 2000. Nadie puede decir y no testimoniar que no han dado resultados de calidad, sería como escupir al cielo. Sin embargo, expresamos sistemáticamente, justificadamente o no, que el nivel de los estudiantes es cada vez más bajo.  Y no somos capaces de cuestionar que tal vez, es nuestra estrategia de enseñanza, que no deja de ser de calidad si la contextualizamos,  la que ya no está orientada al entorno vigente, porque éste ha cambiado drásticamente a pesar de que no lo queramos aceptar. Somos conscientes de esto, cuando nos enfrentamos en nuestra labor a lidiar con las TICS y los softwares informáticos, celulares, Ipod, etc. Cuyo dominio se nos dificulta, más no a los estudiantes. Pedimos capacitación y pensamos que será suficiente y nos servirá como en los viejos tiempos, para siempre. Lamentablemente, la tecnología cambia más rápido que lo que dura nuestro aprendizaje pleno de su manejo. Entonces, se nos ilumina la razón y expresamos “estamos en una época en que necesitamos formación continua”. Lamentablemente cuando ingresamos a las clases sufrimos de amnesia temporal y nos refugiamos en nuestras viejas prácticas de docencia y no tratamos de reinventarlas o innovar nuevas para responder a las nuevas demandas.

Ser conscientes de que hacemos docencia de calidad no significa que no se pueda mejorar y que lo que dio resultados en el pasado no necesariamente dará resultados en el presente y futuro. Los cambios de modelo educativo hay que percibirlos como una oportunidad para reflexionar sobre la actividad docente y mejorar su calidad a la luz del nuevo entorno. Esta mejora se obtiene cuando la calidad docente se reorienta a satisfacer las nuevas demandas y tendencias en la formación y es consciente de que el PERFIL DEL APRENDIZ ha cambiado y por lo tanto, requiere del docente y estudiante un nuevo rol.

* Magíster. Willam Ruiz Coronado

 

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