Calidad de vida o…vida con calidad
Por: Mgtr. María Elena Escuza Pasco
Directora de la Escuela de Psicología
Quien realice un análisis del concepto: “calidad de vida”, podrá constatar que no es uno ni exclusivo. En general se refiere a las condiciones materiales, psicológicas, sociales y ecológicas que permiten a la persona vivir a plenitud. En el aspecto psicológico que nos empeña hoy, se refiere a la seguridad emocional, al afecto que se es capaz de dar y recibir, a una convivencia pacífica, en general a desarrollar todo el potencial cognitivo y afectivo del que cada individuo es capaz. De acuerdo a lo expresado pareciera que la persona debe recibir del exterior al interior todas las posibilidades para desarrollarse, de hecho algunas teorías psicodinámicas indican que si en los primeros años de vida el niño no es atendido en sus necesidades afectivas, está condenado al fracaso. Esta idea se ha difundido tanto a nivel social que con frecuencia oímos decir “yo soy así porque tuve una infancia con tal o cual problema”, afirmación que es una verdad parcial, ya que en cuanto la persona es consciente de haber tenido en su infancia determinado problema, carencia ó conflicto, está ya en posibilidad de superarlo, buscando la ayuda de un profesional competente. Si la persona queda impregnada por la idea de todo lo que debe ó debió recibir del mundo exterior sentirá que cada cosa le debe ser dada de fuera, de la familia, de los profesores, de los jefes, de los amigos en general de la sociedad, mantendrá un estado de frustración “rumiando” todo lo que le debe ser dado y siente no recibe, actitud que puede acompañar y de hecho acompaña a muchos a lo largo de su vida, haciéndolos personas profundamente infelices, que transmiten su insatisfacción. La propuesta aquí es ir mas allá, como adultos ser conscientes de la responsabilidad que tenemos en cada acto, es decir ir del “interior al exterior”. Analicemos las habilidades sociales más simples: el saludo, lo doy o espero que me lo den? el agradecimiento por los servicios que recibo, agradezco ó espero que me agradezcan? exijo respeto, cuanto respeto yo a los demás?, hago todo lo posible por facilitar la convivencia pacífica, productiva?. Este pequeño “test” nos puede ayudar a detectar aquellos aspectos no maduros en nuestra personalidad, se trata en general de tomar conciencia que cada acto nuestro influye en el bienestar de los demás, al cual como personas tienen derecho. Mejorar el mundo está en nuestras manos? nuestro mundo, el espacio en el que vivimos sí, con metas pequeñas,, podemos mejorar nuestro hogar, nuestro ambiente de trabajo, nuestro medio social, siendo optimistas y positivos. Concluyo con una cita de Françoise Guizot:“Los pesimistas no son sino espectadores, son los optimistas los que transforman el mundo.”
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