Aprender matemática, un gran desafío

Freundt Santinperi SánchezMgtr. Freundt Santimperi Sánchez
Profesor adscrito al Dpto. de Humanidades

Siempre ha surgido la interrogante en educación básica: ¿por qué los estudiantes, en un gran porcentaje, presentan dificultades en el aprendizaje de la matemática?. Se alude a una serie de variables que intervienen negativamente, pero no son el problema de fondo, por ejemplo: “no tienen base (contenidos)”, “no se esfuerzan”, “no cumplen con los ejercicios”, “mucho se distraen en clase”, “no preguntan”, “no tienen un horario de estudio”, etc. Otros profesores, “profundizando” en el problema, manifiestan: “les falta estrategias de aprendizaje”, “les falta habilidades para el estudio de la matemática”, “no analizan”, etc. Indudablemente, todo lo mencionado, influye negativamente en el aprendizaje de la matemática, pero muchas veces se plantean tan superficialmente que solo se busca justificar la presencia de un problema del cual no se visualiza con claridad la alternativa de solución.

Quienes somos profesores, en nuestras entrevistas o despachos con padres de familia, siempre hemos recibido estos comentarios: “…mi hijo estudia, pero no se qué le pasa en el examen…”, “…le he puesto profesor particular y manifiesta que él si sabe, pero no que le pasa en el colegio…”, “…en primaria nunca tuvo problemas con matemática, todo empezó en secundaria…”, “…mi hijo se esfuerza, pero le teme profesor…”, y así por el estilo. Como podemos observar, nuestros queridos padres de familia tampoco tienen la respuesta clara y precisa al problema que observan en sus hijos, y lo que tratan es de justificar una realidad empleando argumentos que muchas veces no tienen un sustento ni un análisis concienzudo.

Ahora bien, dónde está el problema o, en todo caso, qué hacer para solucionarlo. Definitivamente el tema es muy amplio, trataré en este artículo de esquematizar algunos aspectos importantes que en conjunto y debidamente interrelacionados, se constituyen en el punto de partida para llegar posteriormente a una solución clara y concreta. Partiremos de lo siguiente, cuando el ser humano nace, tiene un cerebro parcialmente desarrollado, y éste va creciendo y se va desarrollando en la medida que el niño empieza a tener contacto con todo lo que lo rodea, por lo tanto, lo mejor que hace el cerebro humano es aprender. Las grandes interrogantes serían las siguientes: ¿los profesores, sabemos qué ocurre en el cerebro humano cuando se genera el aprendizaje?, ¿conocemos cómo funciona el cerebro humano?, ¿sabemos qué procesos cognitivos se activan durante el aprendizaje?, ¿tenemos claro que las personas aprenden a distintos ritmos y niveles?, ¿enseñamos la matemática respetando ritmos y procesos de aprendizaje?, pues bien, las respuestas a estas preguntas nos darán muchas luces de lo que debemos hacer en nuestro trabajo diario con los estudiantes.

Entender cómo trabaja el cerebro humano es muy importante para un educador, no podemos estar pensando que el aprendizaje se reduce a un conjunto de contenidos (información) y a un resultado observado en un examen unificado que no respeta para nada los ritmos y niveles individuales de aprendizaje de cada estudiante. Un profesor informado, habitualmente toma buenas decisiones, desarrolla una enseñanza, un ambiente escolar, un currículo y una evaluación más acorde con las características intrínsecas e innatas de cada estudiante.

En un aula de aprendizaje, el docente debe generar un ambiente de trabajo en una atmósfera relajante, es decir, baja amenaza y alto desafío. Y esto, por qué. El cerebro aprende de manera óptima, hace el máximo de conexiones cuando es desafiado apropiadamente en un entorno que estimule el asumir riesgos y, se contrae, ante una amenaza percibida, se hace entonces menos flexible y revierte a actitudes y procedimientos primitivos. Muchas veces los maestros podemos ser el detonante de stress en nuestros estudiantes, a través de nuestras palabras, gestos, tono de voz, exigencias y actitudes en general. Éstas son algunas estrategias que rompen con el stress en los estudiantes

 No planificar sesiones de aprendizaje muy abstractas o poco relevantes para los estudiantes.

 Proporcionar períodos de descanso (2 ó 3 minutos) durante las sesiones de aprendizaje. El cambio de actividad, utilizada como breve pausa da la oportunidad a la amígdala de refrescarse y, a los neurotransmisores, tiempo para reconstruirse.

 Aplicar estrategias que permitan al estudiante descubrir, deducir y/o elaborar, conceptos, reglas, propiedades, enunciados. Gracias a la liberación de dopamina los estudiantes tienen más probabilidades de recordar y comprender lo que aprenden si les resulta convincente o lo han deducido por sí mismos. Serán más abiertos para aceptar sus errores y estarán motivados para intentarlo de nuevo.

Nosotros, los docentes, hemos de considerar que la efectividad del aprendizaje mejora si el contenido se presenta no sólo en la modalidad verbal (estímulo del hemisferio izquierdo), sino también en la modalidad no-verbal (estímulo del hemisferio derecho). Entonces, en nuestras sesiones de aprendizaje se ha de replantear estrategias que estimulen ambos hemisferios, combinando las técnicas secuenciales, lineales, con otros enfoques que permitan a los alumnos hacer uso del pensamiento visual y espacial.

Eric Jensen al referirse a la influencia del entorno, plantea que para enriquecer el cerebro se debe entender el aprendizaje como un reto, es decir, como algo novedoso y desafiante, y a su vez se requiere de una retroalimentación interactiva o feedback. Una de las formas de enriquecer el entorno es mediante la resolución de problemas, éstos favorecen la creación de nuevas conexiones dendríticas. Recordemos que el desarrollo neuronal no se produce por la solución en sí, sino por el proceso que involucra la resolución de problemas interesantes, además, los hemisferios cerebrales están preparados para abstracciones complejas entre los 11 y 13 años.

E. Jensen sugiere variar las estrategias de enseñanza frecuentemente, el uso de rompecabezas, juego de palabras, acertijos, crucigramas matemáticos son excelentes para el cerebro; también practicar juegos lógicos de computadora, trabajos grupales, realizar excursiones, elaborar revistas, realizar proyectos con estudiantes de diferentes edades.

Es tarea de quienes nos apasiona enseñar matemática, romper con esquemas tradicionales, aplicar nuestra creatividad y despertar en nuestros estudiantes ese interés y motivación por conocer mucho más de esta área.

Encuéntranos en Facebook
Visitas de colegios
Video institucional
Enlaces de interés
universia