¿Y ahora qué?: ¡Habemus Presidente!

El tiempo se va abriendo paso y haciendo distensión entre las voces altisonantes que con diferentes matices de intolerancia se escucharon alrededor de nuestra última contienda electoral, es así como ya hemos visto ceñirse la banda presidencial a un nuevo gobierno (en un controversial juramento) ofreciendo constituirse como “gobierno de la concertación” para alejarse de la polarización política.

 

Cabe la pregunta ¿cómo llegamos a esta escena? Varias son las posibles causas:

a)      Promesas políticas insatisfechas. Para poner algunos ejemplos, durante la campaña electoral del año 2006 el entonces candidato Alan García propuso entre otras medidas gubernativas enfrentar a las services en pro del respeto a los derechos de los trabajadores, se ofreció también que los 10 primeros puestos de las universidades ingresen a la administración pública para elevar la calidad de la misma, he ahí sólo un par de ejemplos ¿qué pasó con ello? Promesas incumplidas llevan a los electores a inclinarse por el ideal del “cambio” y no el statu quo.

b)      Las fuerzas ubicadas a la derecha y centro derecha del espectro político debilitaron el que bien pudo ser un frente único como opción política y se dividieron en por lo menos 3 candidaturas. Nuevamente se hace presente la dificultad de nuestras fuerzas políticas para llegar a consensos, ahora mismo con el gobierno electo se ha hecho sentir malestar ante la posibilidad de un cogobierno entre Gana Perú y Perú Posible.

c)      Una mejor performance de campaña del candidato Humala, supo jugar ganando aliados entre diversos movimientos y asociaciones (de sobra hemos leído pronunciamientos publicados en los periódicos a favor de su candidatura) y tuvo una mejor campaña mediática (basta ver los diferentes mensajes dirigidos a cada sector poblacional). Estrategias bien planificadas para alejar al candidato de la imagen radical de la campaña presidencial anterior, esperamos que los cambios sean de fondo y no sólo de forma, las dudas se van despejando luego del mensaje presidencial del 28 de julio y de las primeras medidas gubernativas.

El inicio de un nuevo gobierno, en el marco de lo que podría realizar y reformular, me lleva a confrontar el ideal de libertad con las teorías o modelos de desarrollo propuestos por Amartya Sen, filósofo y economista, quien presenta a los ojos de nuestro siglo 2 esquemas de desarrollo: el criticado modelo BLAST y el conveniente modelo GALA[1].

En el modelo BLAST (siglas en inglés de la famosa frase “Blood, sweat and tears” de W. Churchill) se plantea que el progreso sólo puede ser alcanzado por medidas extremas, siendo una de estas la reducción en el gasto social.

En dicha vía poco importa que el gobierno conductor sea un régimen autoritario o peor aún una dictadura, si para alcanzar el desarrollo resulta necesario “barrer obstáculos” pues deberá hacerse, así quedan avaladas medidas como la restricción de libertades.

Una de las principales acciones del modelo BLAST es la drástica reducción del gasto social en alineamiento con “políticas de ajuste estructural”: ¿cuántas de éstas son dictadas desde el exterior? ¿Cuántos gobiernos autoritarios y otros dictatoriales son apoyados desde fuera luego de acatar estas directrices como si se tratasen de una hoja de ruta única? ¿Dónde quedan las necesarias libertades de los individuos?

Del otro lado se tiene el modelo GALA (getting by, with a little assistance) el cual, en marcada diferencia con las sacrificadas medidas del modelo anterior, opta por el capital humano y su desarrollo. Este es el modelo propugnado por A. Sen en tanto busca promover las capacidades del ser humano. Pero, no se trata sólo de las capacidades sino que éstas van concatenadas con las libertades humanas. Un marco de promoción de capacidades y libertades es el eje propicio para desarrollar el capital humano que conllevará al progreso sostenible de las sociedades.

Los gobiernos autoritarios que priman el modelo de desarrollo BLAST buscan ver avaladas las decisiones aduciendo la primacía y la necesidad única de sus “criterios técnicos”, pretenden así hacer de la política una exclusividad para ciertas burocracias apartando de la polémica a la población.

¿Cuál será nuestro modelo de desarrollo? ¿Cuál será la relación del nuevo gobierno con las coaliciones distributivas?

Por lo pronto notamos a una Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (la popular CONFIEP) con un discurso muy distinto al que tuvo durante la campaña, y es que hablar sobre el candidato Ollanta Humala es diferente a hablar con el Presidente en funciones, Humala.

¿Qué temas tendrían que tomar importancia en la agenda del nuevo gobierno?

Nos encontramos en un proceso abierto de descentralización pero aún con una pendiente regionalización del país, pues en nuestra actual organización territorial existen departamentos con Gobiernos Regionales elegidos, por ello no se puede hablar libremente de “regiones”, las cuales todavía son inexistentes pues ninguno de los actuales territorios departamentales se ha integrado a otro.

El gobierno ya viene manejando alternativas de conformación de macrorregiones, al parecer apelando a un criterio de transversalidad geográfica. 

Lo que no debe olvidar es que ya existe un Consejo de Coordinación Intergubernamental (CCI) cuya función es articular a los 3 niveles de gobierno: nacional, regional y local, para evaluar el avance del proceso de descentralización.Pese a ello hace unas semanas la Célula Parlamentaria Aprista presentó el Proyecto de Ley que propone la creación de un Consejo Nacional de Estado Descentralizado, nueva propuesta que saca de carrera a la representación de los gobiernos locales. Esto es lo que dice la exposición de motivos de dicho proyecto: “El CCI es un órgano consultivo y de coordinación del gobierno central con los gobiernos regionales y municipales. Fue instalado el 19 de diciembre de 2008, sin embargo no funciona hasta la fecha”[2], es decir, como no funciona no me preocupo por activarlo sino que le creo otro brazo más a la burocracia. Los gobiernos locales ya habían hecho la elección de sus representantes para el primigenio CCI ¿qué hacemos con ello? ¿Fue una burla? Esas debilidades institucionales tendrán que ser enfrentadas por el nuevo gobierno[3].

Tarea necesaria es también la reforma del Estado, para la cual son elementos vitales en primer lugar la voluntad política para avanzar en el proceso; en segundo lugar, la asignación de recursos, éstos no son únicamente económicos sino también humanos. Es imperioso invertir en nuestro capital humano, de lo contrario los recursos económicos no serán priorizados por las autoridades del nivel nacional, ni el subnacional o local, prueba de ello son los ineficientes gastos dirigidos a la “nada” en una marcada y exclusiva “política del cemento” y la monumentalidad en muchos lugares de nuestro país donde los servicios básicos son aún inexistentes.

No puedo dejar de comentar la coincidencia histórica en la fecha de la segunda vuelta electoral, el 05 de junio aconteció también el llamado “baguazo”, hace unos meses hemos vivido las asonadas de Huancavelica y Puno ¿es que acaso estamos yendo a un escenario de “institucionalización” de la protesta violenta para poder recibir atención del gobierno de turno? ¿Cuáles serán los mecanismos de diálogo que manejará el nuevo gobierno entre peruanos?

El gobierno encabezado por Ollanta Humala hereda un gran pasivo de conflictos sociales[4], tenemos actualmente 135 conflictos en estado activo y 79 en estado latente. Del total de 214 conflictos registrados, 118 son socioambientales (como el que hace poco vivimos en Puno).

De entre estos conflictos, 107 (50%) ya han reportado al menos un episodio de violencia.

¿Hacia dónde se dirigirá el nuevo gobierno en su actuación? ¿La socialdemocracia? ¿Un gobierno de concertación nacional o un berserker solitario como el otrora guerrero vikingo temerario y furioso? ello podría terminar desgastando a los nuevos mandatarios, frustrando las expectativas de la población y agravando el fastidio de muchos sectores hacia nuestro, no pocas veces golpeado, sistema democrático.

 * Jorge Vallejo (jvallejo@usat.edu.pe)


[1] Sen, Amartya. Las teorías del desarrollo a principios del siglo XXI. Cuadernos de Economía, v. XVII, n. 29, Bogotá, 1998, páginas 73-100.

[2] Proyecto de Ley que propone la creación del Consejo Nacional de Estado Descentralizado. Ingresado al Área de Trámite Documentario del Congreso de la República el 07 de junio del 2011.

[3] Les invito a hacer una exploración en la Internet sobre el vigente Consejo de Coordinación Intergubernamental, los resultados de la búsqueda serán ínfimos. Ello prueba la casi nula importancia que se le ha dado a este espacio.

[4] Defensoría del Pueblo. Unidad de Conflictos Sociales. Reporte Mensual Nº 89. Julio del 2011.

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