¿Cómo se vive actualmente en nuestra sociedad?
Mgtr. Fernando Cubas Benavides
Actualmente es muy difícil darnos cuenta que convivimos con una divergencia de saberes. Muchos de nosotros ni siquiera entendemos el por qué de la economía, de la política o de la ética. Decimos que estamos viviendo una “crisis” moral pero no sabemos definir con exactitud qué es la moral, y lo más grave es que con este desconocimiento tomamos decisiones, elegimos gobernantes, discutimos o prolongamos diálogos sin fundamento y además juzgamos. Por eso, intentaré en este pequeño artículo compartir algunas realidades que nos pueden aclarar ciertas dudas.
La política actualmente es considerada como “juego” y así es explicada por muchos políticos “entendidos” en la materia. Diríamos que es como una retórica sofista, como una retórica sin escrúpulos, la cual maneja un discurso que busca persuadir para engañar, no para conocer la verdad.
La política se entiende ahora más como una actividad pública, basada en gobierno, en elecciones. El voto en esta sociedad “liberal-democrática” es igual a la participación política, es al parecer la “igualdad”. Se habla de igualdad ante la ley, estado de derecho y la división de poderes. Pero en realidad, la política es una actividad al servicio del poder, por eso es que no hay bien común, pero si hay desigualdades e injusticias.
Prevalece una visión lúdica, por que el poder se mide así mismo, se vuelve un fin en sí mismo. El objetivo es acceder, conservar y perpetuarse en el poder. La política, también es mecanicista porque siempre busca el equilibrio para sacar el mayor provecho en los diferentes escenarios de acción.
En realidad, ahora en la política no hay búsqueda de la perfección porque no hay ética ni religión, lo que impera es la astucia y no la prudencia.
En cuanto a la economía, es entendida como “cálculo”. Es decir, es una ciencia física o ciencia matemática, que se presenta como exacta y verificable. Y como sabemos, este enfoque es muy diferente a la acción humana de la cual depende.
Pero esto es consecuencia de considerar a la acción humana como “racional”, porque se realiza buscando un fin de “libertad” en las decisiones que tomamos (no se considera la libertad moral, de acuerdo a las virtudes). La acción humana se rige por leyes, pero leyes más cercanas a las físicas que a las morales. En la ley moral un caso contradictorio no invalida la ley, en cambio, en la ley física o natural un caso contradictorio invalida la ley.
La economía es “formal”, porque es el cálculo de la situación más ventajosa para el individuo. Es decir, puro consecuencialismo, que consiste en decidir la bondad o maldad de una acción en función de sus consecuencias deseadas o pretendidas. Y obviamente el objetivo principal es lograr la “mayor riqueza”.
La ética, actualmente es considerada como un saber privado y útil para la denominada “corrección política”. Si nos damos cuenta, ahora todos o la mayoría de personas hablan de ética, pero solo cuando van a sancionar a alguien o para conseguir votos en las elecciones; pero nadie da una definición adecuada de ética y cómo es que debemos vivirla, porque la ética tiene que regir nuestras vidas: personal, familiar y social, es decir, debe estar en todos los ámbitos donde nos desenvolvernos.
Podemos decir también que hoy en día para todo el mundo la ética es un saber individual, porque ahora resulta que cada ámbito tiene sus propias reglas o normas, por eso lo privado (personal) es diferente a lo público. No hay transversalidad de reglas, lo que mis padres me enseñaron en casa ya no es lo necesariamente correcto (o bueno) en la sociedad, en el trabajo, etc., o actuamos pensando en el “qué dirán” o diremos “pero si en otros lugares lo hacen…, “otros también lo hacen…, “es que para no tener problemas…”. El único mal es la interferencia que por supuesto no debe darse, porque somos “libres” de hacer lo que se nos dé la gana, y si además está dentro de lo legal o es “políticamente correcto”, no hay problema.
Ahora el objetivo de la ética es la aceptación (ya no la perfección), es el reconocimiento social (hago el bien para ser aplaudido) y se aspira a la tolerancia, es decir, no se piensa en erradicar el mal. En cuanto a la denominada “corrección política”, pues no es ética, porque la ética en realidad ha desaparecido de la política.
La justicia ahora tiene un enfoque negativo: “no hacer daño a los demás”, ya no es una justicia que busca lo que le corresponde a cada uno y tomando en cuenta siempre el bien común. Sucede esto porque se individualiza el tema, los conceptos o definiciones son relativos, entonces todo es posible, todo dependerá de las circunstancias y la justicia social no tendrá cabida.
La verdad es lo que la mayoría decide y así lo asumimos, muchas veces pasivamente. Los políticos hablan de “estado de derecho”, porque respetan las leyes, respetan la constitución, pero ¿quién hace las leyes?…los propios políticos, entonces de qué estado de derecho o de qué verdad estamos hablando en realidad.
Todos nos jactamos de decir que somos demócratas y creemos que vivimos en una sociedad democrática. Pero ¿qué es democracia?, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, democracia es: “el predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado”, entonces debemos preguntarnos: ¿todos decidimos y participamos en el gobierno?, ¿votamos en las elecciones por qué realmente queremos hacerlo?, y podríamos seguir haciéndonos más interrogantes y seguiremos sin tener una respuesta concreta, porque no vivimos en una total democracia en realidad, para ello requeriríamos de un nivel de educación y cultura, diferentes.
Cuando esta divergencia de saberes es admitida en una institución, sus gobernantes, directivos y personal en general no se dan cuenta del daño que esta visión trae y lo que traerá a corto y largo plazo, pues el resultado es la formación de instituciones burocráticas, en las cuales no se considera al trabajador como persona, se maneja un doble discurso, es decir, se dice una cosa pero se hace otra. Las decisiones más importantes se toman de acuerdo solamente a los intereses económicos o el propio interés, se permiten o se “toleran” malas conductas, se cometen injusticias. La mentira y la astucia, reemplazan a la verdad y a la prudencia. Por ejemplo: en una institución sin fines de lucro, se buscarán cobros de utilidades; en instituciones de servicio (de salud) se trabajará básicamente por producción y no de acuerdo a la naturaleza del servicio que se brinda, en países en desarrollo se buscará solamente la riqueza de bienes, etc.
Personalmente, considero que la política debería tener una visión más clásica, donde las personas sean un ejemplo de virtudes, que tengan el conocimiento y la capacitación necesaria. El bien político deber ser el fruto de una deliberación conjunta, del diálogo, es decir, de la acción (de la praxis).
En la economía, debe haber una distinción entre la adquisición de recursos y el uso de los mismos. Se debe buscar el bienestar, y para un correcto intercambio las personas deben estar bien educadas, solo así podrán controlar sus deseos y buscar siempre lo necesario y justo. Para esto es indispensable que exista una subordinación de la economía a la ética, solo así podrá estar garantizado lo antes mencionado.
Las personas en general, debemos buscar la perfección a través del conocimiento y del ejercicio de las virtudes: la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza; pues sobre estas cuatro virtudes descansan las demás. Debemos procurar educarnos lo máximo que podamos, leer mucho, aportar y opinar siempre con fundamento. Nuestros gobernantes en general, deben de estar preparados integralmente, deben conocer bien su entorno (historia, cultura, etc.) y entender que el objetivo de su trabajo es seguir perfeccionándose como personas, buscar el orden y lograr la paz social.
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