¿Buscando un rey para el Perú? ¿Eternamente el “mal menor”?: 05 de junio
Por: Jorge Luis Vallejo
Profesor adscrito al Dpto. de Ciencias Jurídicas
Hemos presenciado el día domingo el debate de candidatos presidenciales, con algunas voces altisonantes y poses de triunfo.
La tradición política, nuestra cultura política, es marcadamente vertical y una muestra de ello es la atención concentrada en el “duelo” entre los jefes de lista de los grupos políticos en contienda, así tenemos que el “gran debate” terminó siendo el esperado entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori.
Pocas voces hablan del otro debate, el realizado el domingo 22 de mayo entre los equipos técnicos de Gana Perú y Fuerza 2011 ¿cuántos seguimos las incidencias y metas programáticas presentadas por las agrupaciones políticas? ¿Por qué este debate no genera tantas expectativas en la población?
Parece ser que aún se sigue privilegiando la teatralidad más allá de las propuestas.
Los técnicos cumplen un rol clave en todo gobierno y los políticos no pueden alejarse de ellos, técnicos y políticos tienen que ser una mancuerna de trabajo.
De ambos debates podemos extraer algunas ideas centrales de los programas de gobierno.
Del lado de Fuerza 2011 se siguen notando las loas al gobierno de la década de 1990 y a las llamadas reformas de primera generación, como el saneamiento de la economía nacional y el programa de ajuste estructural.
De llegar al gobierno nacional se prevé un fuerte programa de desarrollo de infraestructura: redes de agua potable y desagüe, electrificación, sistemas de riego y carreteras.
Asimismo se ofrece el programa “Mi primera chamba” para ofrecer oportunidades a los jóvenes a través de 200 mil becas de capacitación técnica.
Se apuesta también por la creación de una Superintendencia de Derechos Laborales para resguardar los justos intereses de los trabajadores, tantas veces golpeados y postergados por anteriores gobiernos quienes exageraron la flexibilización laboral, en tiempo de los regímenes laborales especiales y las famosas “services”.
Interesante también que la candidata Fujimori hable de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Comisión que investigó los crímenes contra los derechos humanos ocurridos principalmente en las poblaciones de la serranía, desde la década de 1980. Su compromiso es avanzar con las reparaciones individuales y colectivas de dichas poblaciones, esperemos que ello se cumpla.
En Gana Perú la propuesta dice apuntar al “crecimiento económico con inclusión social”, objetivo materializado a través de programas como “Pensión 65” que otorgará 250 nuevos soles a aquellos quienes habiendo trabajado, hoy no cuenta con ningún beneficio pensionario. Asimismo se busca elevar el salario mínimo a 750 nuevos soles.
También se anuncia contar con un impuesto a las sobreganancias mineras (aplicado ya en otros países como el vecino Chile) y es que no podemos seguir recibiendo únicamente un “óbolo minero” ¿se aplicarán por ejemplo las regalías mineras que según el Tribunal Constitucional debían ser pagadas por todas las empresas mineras?
Esperemos que de ganar la presidencia se aleje de mitos que sean calco y copia del llamado “socialismo del siglo XXI”, el Perú debe seguir abriéndose al comercio internacional pero sin abandonar a la deriva los mercados internos.
No creo que sea nada conveniente tener presentes a todo momento a los mandatarios de Bolivia y Venezuela, particularmente no considero que sean los mejores socios para el país, mucho más factible sería una alianza con un vecino más estable como Chile.
Existe en Humala la propuesta de reformas constitucionales para comprometer más al Estado con la economía nacional, la pregunta sería ¿qué tipo de rol cumplirá el Estado? ¿Subsidiario o interventor? El rol tendría que ser solidario, regulador y promotor.
Un riesgo aparte estaría en reformas para menguar la libertad de expresión o intentar perennizarse en el poder, públicamente se ha comprometido a garantizar la libertad de prensa, la independencia de los poderes del Estado y su no reelección.
Esta amenaza también se asoma del lado de Fuerza 2011.
La crítica sigue estando sobre el modelo primario exportador del Perú, lo cual es correcto. Para que el Perú sea un país respetado no puede seguir teniendo mayoritarias exportaciones sin valor agregado. Otorgar valor agregado a nuestra producción generaría más empleo para los peruanos.
Muchos coinciden en que nuestra realidad es la de un país que crece bien económicamente pero que redistribuye mal y por lo tanto se ha vuelto una “olla a presión” con estallidos o asonadas populares de tiempo en tiempo ¿es justo que ello continúe? ¿Es tan difícil promover inversiones pero racionalmente sin obviar la voz de las poblaciones que se pretende beneficiar? Bagua y la más reciente movilización en Puno nos traen lecciones por aprender.
En el debate de los técnicos no me pareció bien que Fuerza 2011 cuestione a los representantes de Gana Perú bajo el argumento de ser éstos últimos “viejas glorias”, tengo las mejores referencias de algunas de esas “viejas glorias” (cuando aún coqueteaba con la ciencia económica como carrera profesional en el pregrado de la Universidad Católica en Lima), especialmente puedo mencionar a mi otrora profesor el economista Javier Iguíñiz (ahora parte del equipo de asesores de Gana Perú) quien nos enseñó que la economía no era sólo una ciencia fría de cifras y éxitos macroeconómicos sino que esos números tienen que estar al servicio de las personas, para mejorar sus niveles de calidad de vida.
En estos últimos días otros candidatos o personajes políticos se han pronunciado sobre una u otra candidatura.
Luis Castañeda y Pedro Pablo Kuczynski han evidenciado su apoyo a la candidata Fujimori. En el caso de Humala su candidatura cuenta con el apoyo de Perú Posible y Alejandro Toledo.
Este es un país con partidos políticos débiles, sin embargo no es malo resaltar el apoyo institucional de Perú Posible a Gana Perú. No se puede decir lo mismo de Castañeda quien ha hecho constar su apoyo a Fuerza 2011 pero de modo personal y no como agrupación política Solidaridad Nacional, de igual modo no hay institucionalidad en el apoyo de Kuczynski quien era el candidato de una variopinta coalición, la Alianza por el Gran Cambio (la misma que al parecer no durará mucho tiempo con vida).
Son apoyos diferenciados, el soporte de redes partidarias siempre es más aconsejable, bases y personeros trabajando hacia una candidatura determinada, evitando el “robo” de votos en mesa y eso lo dice el sentido común.
Lógicamente también hay que tener en claro que las lealtades no son marcadas, y no se puede pensar que todo el electorado que apoyo la candidatura de Kuczynski ahora favorecerá a Fujimori sólo porque PPK hace una declaración de apoyo, de igual modo en el caso de Toledo con Humala. Por más que los proclamados líderes se manifiesten a favor de tal o cual candidatura no es seguro el “efecto endose” de sus votos obtenidos en la primera vuelta electoral, ello debido a las debilidades institucionales para contar con militancia partidaria y a la movilidad de nuestro electorado.
Cada quien tiene el derecho de votar por la opción política que le parezca más adecuada en la actual coyuntura pero a la vez pensando en lo que será del país en los próximos años rumbo a nuestro bicentenario de independencia nacional ¿un país en el cual la mayoría somos parte del crecimiento económico? ¿Un país en el cual sólo somos mano de obra barata en la explotación de nuestras propias tierras y recursos?
Esperemos que el nuevo gobierno no convierta los programas sociales en tienda de campaña política, regalos van y regalos vienen para granjearse el apoyo de las masas prostituyendo el poder político y contaminando al Estado.
El gobierno hace más carreteras, construye más puentes o tiende kilómetros de tuberías, otorga concesiones, pero ¿todo ello está al servicio de quiénes? El gobierno no puede limitarse a esas tareas, debe marchar hacia un Estado promotor que apunta al crecimiento de las capacidades humanas de nuestros ciudadanos con programas de desarrollo productivo, generando cadenas productivas que lleven a la sostenibilidad de la población y a la posterior generación de sus propios recursos, sobre todo entre los más pobres. Más cemento pero a la vez más cacumen tendría que ser la meta del nuevo gobierno.
Transcurrida la tarde del 5 de junio tendremos los primeros resultados, un nuevo gobierno nacional que espero trabaje para todos los peruanos y que no se convierta en una nueva corte de aduladores entorno a una Presidenta o Presidente con complejo de rey que sobrepase nuestro tantas veces golpeado Estado de Derecho.
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